Venezuela dispara su producción de petróleo a máximos de siete años
Venezuela ha logrado elevar su producción de petróleo a los 1,23 millones de barriles diarios, el mayor volumen registrado desde febrero de 2019, según anunció la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, en un mensaje a la nación que pretendía presentar la recuperación de la industria energética como uno de los principales pilares de la nueva etapa económica del país. Rodríguez aseguró que el repunte se produce en paralelo a una ofensiva para atraer capital y tecnología al sector de los hidrocarburos, prácticamente devastado hasta la intervención estadounidense que derivó en la captura de Nicolás Maduro.
Precisamente, la que fuera mano derecha de Maduro avanzó que su Gobierno ha cerrado alrededor de medio centenar de acuerdos para nuevas inversiones en más de 76 áreas productivas, dentro de una estrategia que también alcanza a la minería y al sistema eléctrico. La evolución supone un incremento cercano al 30% respecto a los 924.000 barriles diarios registrados en enero.
Las cifras oficiales sitúan la producción de julio en torno a 1,2 millones de barriles diarios, de modo que el dato anunciado ahora confirma la trayectoria ascendente de los últimos meses y coloca la extracción venezolana en cotas que no alcanzaba desde antes del prolongado declive de la industria petrolera.
Delcy Rodríguez destacó la capacidad del sector para mantener el ritmo durante la emergencia nacional derivada de los dos terremotos que sacudieron el país a finales de junio. Según explicó, la actividad petrolera no se interrumpió pese a los seísmos del 24 de junio, que dejaron al menos 6.509 muertos.
El petróleo vuelve así a ocupar el centro de la estrategia económica venezolana, después de años marcados por el desplome de la producción, la crisis institucional y las sanciones internacionales.
La mandataria sostuvo que el país acumula 21 trimestres consecutivos de expansión, aunque admitió que la recuperación está lejos de completarse. «Aún falta mucho», reconoció al referirse al objetivo de reconstruir una economía que, a su juicio, ha quedado «gravemente impactada por las sanciones».
El giro también se refleja en la relación con las instituciones financieras internacionales. Rodríguez aseguró que Venezuela ha comenzado a recomponer sus vínculos con organismos como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, al tiempo que ha restablecido relaciones diplomáticas, económicas y consulares con distintos países.
El propósito, explicó, es recuperar acceso a inversión, tecnología, financiación, mercados y cooperación, además de facilitar los servicios que el Estado presta a la diáspora venezolana.
Otro de los indicadores reivindicados por la presidenta encargada fue la evolución del mercado cambiario. Rodríguez afirmó que en los dos últimos meses la diferencia entre el tipo de cambio oficial y el del mercado libre se ha reducido desde casi el 30% hasta el 12,3%.
El Gobierno pretende que esa convergencia tenga efectos concretos sobre la economía cotidiana: mayor capacidad de las familias para planificar sus gastos, más previsibilidad para los comerciantes y mejores condiciones para que las empresas puedan fijar precios, presupuestar e invertir.
En paralelo, Caracas ha puesto el foco en la modernización del aparato estatal. Rodríguez aseguró que se trabaja para reducir la burocracia, simplificar procedimientos y ampliar los servicios digitales, con el objetivo de agilizar la tramitación tanto para los ciudadanos como para las empresas.
