Hasta ayer,
Jose Mourinho había mostrado su mejor cara como entrenador del Real Madrid tras su regreso. Lejos de las salidas de tono de su primera etapa, hasta ahora había mostrado un perfil bajo y hasta un tono de voz calmado a la hora de tocar temas con cierto morbo. De hecho, días atrás se cargó la teoría de la “mugrienta Liga
Negreira” que defienden día sí y día también en la TV oficial de su club. Pero anoche, tras perder ante el Betis, ya se le empezó a inflar la vena y empezó a tirar de quejas arbitrales. Que si los chicos del Betis sabían tirarse y los de su equipo no porque son puros, que si la amarilla a
Güler era exagerada... A la que se rascó un poco en su maquillaje saltó la primera capa de pintura y se vieron los rasgos del
‘Mou’ original, aquel que puso en duda los éxitos del Barça de
Messi en Europa esparciendo la sombra de la corrupción sobre una lista de ilustres colegiados. “
Ovrebo,
De Bleeckere,
Busacca,
Stark, ¿por qué?”. Recuerdan, ¿verdad? Veremos si ha sido un brote aislado o es que ya está aquí el
Mourinho de antaño. Por su parte,
Hansi Flick también está mostrando su cara más real y auténtica en su tercer año. Tras ganar su segunda Liga consecutiva, el alemán empezó a exigir más. Por ejemplo, cambios en la preparación física. Y el club se los concedió. También dijo ‘no’ a jugadores ya atados como
Bastoni. Ahora ha decidido elegir él a los dos primeros capitanes, dejando que la plantilla escoja a los otros tres. Pero él, de entrada, ha puesto a
Raphinha y
Pedri. Ese es el
Flick más real. Eso sí, su estilo es diferente al de
‘Mou’. Por fortuna.
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