La utilización de grandes buques como prisiones se remonta al siglo XIX, cuando tanto España como Inglaterra utilizaron embarcaciones para el cautiverio de prisioneros de guerra. Sucedió lo mismo en los años 30, durante la guerra civil española, con el barco Uruguay anclado en Barcelona y en la dictadura chilena, ya en los 70, con el buque escuela Esmeralda en el puerto de Valparaíso. Ahora la modalidad regresa a América Latina, bajo el impulso del Escudo de las Américas que Donald Trump propone como estrategia de seguridad regional y que tiene su epicentro en Colombia. El presidente Abelardo de la Espriella ha propuesto, la semana pasada, utilizar buques oficiales como cárceles transitorias de máxima seguridad en altamar, con el objetivo...
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