Inolvidable la jornada de Copa de Europa contra el Feyenoord. Para mí, pero creo que también para todo el barcelonismo. Fue una noche mágica del antiguo Camp Nou, antes de que existiese la Tercera Graderia, y en una época en la que la que jugar la Copa de Europa, y además aspirar a ganarla, era todo un hito. Era la tercera participación del Barça en la máxima competición continental, justo catorce temporadas después de la derrota en la final de Berna. Solamente jugaban lo que hoy es Champions los ganadores de Liga y entre 1960 y 1974 el Barcelona no la ganó. Había sido nuestra travesía por el desierto. Por eso era tan importante aquella Copa de Europa 74-75 y, particularmente, la eliminatoria con el Feyenoord, máximo rival del Ajax de
Cruyff. Además, a pocos días de la celebración del 75 aniversario del club.
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