Se comentaba por San Agustín lo bien que había estado el sábado Osornio. «Era de dos orejas claras, pero pagó abrir plaza...», comentaban unos aficionados. Y es que este fin de semana se habían sucedido dos novilladas en las que, los triunfadores , accedían a una final, celebrada este lunes. Ahí estaba el mexicano , dispuesto a verse las caras con Sergio Rollón, un chaval que conoce la fuerza de la profesión, y que nunca se deja ganar la pelea. La verdad es que, numéricamente al menos, el premio final fue para Rollón, ya que fue el único capaz de pasear un trofeo, que dio a un niño que se la pedía con fuerza desde una barrera de sol, en...
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