Ceuta suma una nueva preocupación a su crisis migratoria: un incendio ha conllevado al hallazgo de una red clandestina de túneles habitada por entre 30 y 50 personas en el subsuelo de la ciudad autónoma, viviendo en condiciones de elevada insalubridad y riesgo. Por ello, dos bomberos de Ceuta reclamaron públicamente en 'Todo es mentira' que las administraciones públicas deben actuar en el subsuelo ceutí. Su cometido se limita a la extinción de incendios y carecen de competencias para gestionar una ocupación ilegal prolongada, advirtieron. «Necesitamos que los que pueden intervenir aquí, como son los militares y los policías, tengan unas órdenes concretas para que situaciones como las que vimos ayer no se vuelvan a repetir», reclamaron los portavoces, «nosotros somos bomberos, podemos llegar y apagar un fuego, pero no tenemos capacidad de adaptación». Los servicios de extinción de incendios recalcaron el peligro inminente que suponen estos asentamientos, ya que las personas que están ahí «desarrollan su vida diaria en un sitio cerrado con acumulación de material combustible en el mismo sitio que hacen fuego». «Esto se encuentra dentro de una universidad, lo cual es un peligro brutal, ya que aquí vienen a diario estudiantes y tenemos personas viviendo en estas condiciones y haciendo fuego aquí dentro», recalcaron los profesionales. «No es normal que después de 60 días tengamos que seguir viendo situaciones como esta», criticaron también los bomberos, «son sacadas prácticamente del medievo, lo cual es inadmisible, no podemos seguir permitiendo esto». Risto Mejide apuntó a las mafias, señalando que los túneles conectados con los acantilados podrían funcionar como «un preembarcadero ilegal para esa gente que está pagando a las mafias para ir a la península». Por su parte, José Manuel García-Margallo, exeurodiputado del Partido Popular, advirtió de que Ceuta está «al borde, en la frontera del caos» y acusó al régimen marroquí de utilizar a los migrantes «como arma de guerra». José Muñoz, portavoz socialista, indicó que la ocupación «demuestra la situación límite en la que están viviendo estas personas» y llamando a atender «la perspectiva humana del migrante que cruza una frontera para buscar una vida mejor y acaba en estas condiciones».