La creciente ola de inseguridad, el aumento sostenido de la delincuencia y la alarmante sensación de descontrol en las calles siguen mantienen en vilo a los ciudadanos ceutíes casi sesenta días después de la invasión que Sánchez calificó inicialmente de «ataque a la integridad territorial del Estado». La situación de emergencia nacional declarada hace apenas tres semanas no ha logrado calmar los ánimos en la ciudad autónoma, convertida en una olla a presión. Ante la alteración tan evidente del orden público y la necesidad de que los ciudadanos ceutíes recuperen la normalidad cuanto antes, se abre paso el debate sobre la declaración del estado de excepción, pensado precisamente, como reconocen fuentes jurídicas y militares, para situaciones como la que hoy...
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