Al Sevilla le sigue quedando mal regusto por el empate del lunes en el Ciutat de Valencia. Es palmario que el arbitraje fue un goteo continuo de decisiones que terminaron por minar al grupo de Luis García Plaza . Pero, transcurridas 72 horas, el equipo también se mira hacia adentro y ejerce la debida autocrítica sobre lo que podría haber hecho mejor. En Nervión, prefieren no perder demasiado tiempo con el incendio sin control que el estamento arbitral transige en sus propios criterios y varas de medir. La dirección de partido de Cordero Vega en el feudo granota, sin ir más lejos, fue sibilina y reincidente para con los sevillistas. Sin embargo, entrenador y jugadores saben perfectamente que mucho más...
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