Lanzaba el pescador su red de orilla a orilla, al tiempo que con una piedra atada al extremo de una cuerda, agitaba el fondo del rio para aturdir a los peces que en su huida entraban en la red. Un vecino le recriminó que al enturbiar el agua no podía beber. A este reproche el pescador contestó que él lo agitaba para comer. Nuestro refranero resume este cuento diciendo que «en río revuelto , ganancia de pescadores ». Si cambiamos pescador por político y peces por votos, pueden imaginar mis lectores por donde va esta columna. Vísperas de las elecciones de 2008 , oímos al candidato Rodríguez Zapatero decirle a Iñaki Gabilondo , «nos conviene que haya tensión . Voy...
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