Hubo una generación para la que el pan con aceite de oliva fue el desayuno y la merienda de cada día, un recurso energético y económico, espolvoreado con azúcar, incluso con sal, en bocadillo o en plato de Duralex verde o ámbar. Tras una época en la que pareció superado por galletas, bollería y otras suculencias industriales, volvió a las casas para convertirse en uno de los hábitos nutricionales más saludables y elogiados. El humilde bocadillo saltó de las manos de los niños y de los jornaleros a la carta de los mejores restaurantes. Lo que se comía por necesidad es hoy un lujo; lo que se utilizaba sin medida, ahora se cuenta hasta la mínima gota. Los médicos lo...
Ver Más