Aveces, ir a contracorriente puede aportar beneficios. Los SUV son los coches de moda, y es una tendencia más que consolidada, pero los turismos compactos siguen ofreciendo casi lo mismo que sus parientes de estilo campero con varias ventajas añadidas. Su diseño, que resulta más bajo, estilizado y aerodinámico, es una de las claves, porque mejora tanto el atractivo estético como la eficiencia rutera. Y es que, en equivalencia de tamaño y potencia, los familiares tradicionales siempre consumirán menos en los viajes, presentarán una conducción más aplomada y se verán menos afectados por el viento lateral. El precio de compra, sensiblemente inferior al de los SUV, es otro aspecto a considerar, porque puede permitir ahorrar varios miles de euros. Aunque también hay que valorar el espacio, territorio donde los familiares de estilo campero suelen marcar la diferencia, presentando en la inmensa mayoría de propuestas interiores más amplios. Una posible conclusión: si el espacio no es la máxima prioridad, la razón invita a decantarse por un turismo.