Como Cyrano a Roxana ocultando la nariz de sus mentiras tras la sombra de la corrupción, Pedro le recitó a Begoña: «¿Qué es, señora, un beso? Un secreto que confunde el oído con la boca...». La escena fue más de corral de comedias que de drama francés, un pastelón de película sueca vespertina o más bien una actuación adolescente de 30 de agosto en la playa. Pero es lo que le queda. La novelería. El gañafón sentimental a su rebaño. La vivienda le ha salido rana con tanto socialista propietario. Los asesores no tuvieron tiempo de comprobar que el partido estaba limpio antes de sacar a pasear a los buitres. ¡Al suelo que vienen nuestros carroñeros! Mejor dicho: ¡Al suelo...
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