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Aponiente pone en marcha el primer proyecto privado de carbono azul en España

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Abc.es 
La restauración de los humedales costeros puede contribuir a mitigar el cambio climático y, al mismo tiempo, favorecer la biodiversidad y mejorar la protección del litoral. En la bahía de Cádiz, Aponiente, la Diputación de Cádiz y la Universidad de Cádiz (UCA) colaboran en un proyecto para medir la capacidad de captura y almacenamiento de carbono azul de la Huerta Marina Salina San José, en El Puerto de Santa María. La iniciativa parte de una estimación inicial de unas 150 toneladas de CO₂ equivalente al año, una cifra que deberá validarse mediante mediciones científicas sobre el terreno. Los trabajos iniciales de renaturalización activa de 7,8 hectáreas de la Huerta Marina Salina San José ya han concluido. Aponiente incorpora así el estudio del carbono azul a sus actuaciones de restauración de la salina artesanal, los esteros experimentales y los senderos de uso público. La iniciativa, desarrollada con la Diputación y la Universidad de Cádiz, pretende conocer qué capacidad tiene una marisma recuperada para contribuir a la mitigación del cambio climático. El proyecto forma parte de una intervención más amplia que busca compatibilizar la restauración ecológica con la recuperación de actividades tradicionales, la investigación y el uso público. La Huerta Marina Salina San José reúne estas funciones en un mismo espacio del Parque Natural Bahía de Cádiz. La iniciativa se presenta como la primera actuación privada de carbono azul de España. Además, la evaluación científica previa y la ejecución de los trabajos de renaturalización la sitúan entre las pocas iniciativas integrales de Andalucía destinadas a estudiar la evolución de una marisma recuperada en un entorno metropolitano. La Salina San José ocupa unas 20 hectáreas y alberga distintos ambientes, desde láminas de agua permanentes y lagunas temporales de agua dulce hasta superficies vegetadas, un huerto marino y una marisma natural. Esta diversidad de hábitats constituye la base de un proyecto que pretende recuperar las funciones ecológicas del espacio y evaluar su evolución a lo largo del tiempo. El diseño previo de la marisma fue elaborado durante cerca de un año por el equipo de investigación y desarrollo de Aponiente junto con investigadores de la Universidad de Cádiz. El trabajo científico se desarrolló antes y durante los movimientos de tierra necesarios para recuperar el funcionamiento del ecosistema. Entre las principales actuaciones figura la adecuación del terreno y la recuperación de la circulación del agua con las mareas, un proceso esencial para restablecer la dinámica natural de estos ambientes. La restauración busca mejorar las condiciones ecológicas de la marisma y favorecer su biodiversidad. Estos trabajos también pretenden reforzar su papel como refugio y zona de cría para peces y otros organismos acuáticos, además de proporcionar alimento a las aves y a la fauna marina. La mejora de las condiciones ambientales puede contribuir a aumentar la producción biológica del ecosistema y recuperar las relaciones entre las distintas especies que lo habitan. Otro de los objetivos es mejorar la capacidad del entorno para retener agua durante episodios de lluvia intensa. El seguimiento de la vegetación y los sedimentos permitirá evaluar tanto la evolución ecológica de la marisma como su contribución a la captura y el almacenamiento de carbono azul. El carbono azul es el dióxido de carbono que capturan los ecosistemas costeros, como las marismas, y que queda almacenado en su vegetación y, a más largo plazo, en los sedimentos. La recuperación de estos espacios puede favorecer la retención de carbono y mejorar otros servicios ecosistémicos, como el reciclado de nutrientes y la protección del litoral frente a determinados efectos del cambio climático. En la Salina San José, el objetivo es determinar cuánto carbono puede capturar y almacenar realmente una marisma después de su restauración. Para ello, el equipo científico debe analizar tanto los sedimentos como la vegetación halófila, formada por plantas adaptadas a los ambientes salinos. Una primera estimación, calculada a partir de tasas de referencia publicadas para otras marismas, sitúa el potencial del conjunto de la Huerta Marina Salina San José en torno a 150 toneladas de CO₂ equivalente al año. Esta cifra es provisional y deberá ser validada por la Universidad de Cádiz mediante mediciones in situ. Por tanto, todavía no constituye un resultado confirmado de captura de carbono en la salina restaurada. El trabajo de campo incluye la recogida de muestras de sedimento antes de las intervenciones con maquinaria. El siguiente paso consiste en analizar el carbono presente en esas muestras y en la vegetación, con el fin de establecer una línea de base que permita comparar los resultados futuros. A partir de esas mediciones, los investigadores podrán estudiar cómo evoluciona el carbono almacenado durante las distintas fases de renaturalización y determinar la capacidad real de la marisma para capturarlo y retenerlo. El seguimiento también permitirá evaluar la respuesta del ecosistema a las actuaciones realizadas. La importancia de este proceso reside en que la restauración de un humedal no garantiza por sí sola una cantidad concreta de carbono almacenado. Es necesario comprobar mediante datos científicos cómo responde cada espacio, teniendo en cuenta sus características y su evolución ambiental. La investigación reúne a especialistas de distintas disciplinas de la Universidad de Cádiz. En el proyecto participan los grupos de investigación de Ecología Microbiana y Biogeoquímica, y de Geología y Geofísica Litoral y Marina, además del Servicio de Drones de la universidad. El ambientólogo de Aponiente Juan Martín ha destacado la implicación de los investigadores de la UCA en la creación de un equipo multidisciplinar para desarrollar esta iniciativa. Los especialistas trabajan en contacto con biólogos, pescadores y tecnólogos de Aponiente, integrando diferentes conocimientos para abordar la restauración y el seguimiento de la marisma. El catedrático de la Universidad de Cádiz Sokratis Papaspyrou subraya la importancia de ampliar el conocimiento sobre los servicios ecosistémicos de las salinas y las marismas a partir de datos que permitan seguir todo el proceso, desde la reactivación inicial hasta las distintas fases de renaturalización. El investigador considera que esta información resulta fundamental para tomar decisiones de gestión basadas en el conocimiento científico y afrontar los efectos del cambio climático en las salinas y marismas de la bahía de Cádiz. La fijación de carbono azul ya figuraba entre los objetivos de la Huerta Marina cuando Aponiente y Ecologistas en Acción presentaron públicamente el proyecto en mayo. En aquel encuentro, el catedrático de la UCA Alfonso Corzo destacó el interés científico de seguir la evolución de una marisma sometida a renaturalización activa y la relación de esta iniciativa con el programa Horizonte de la Comisión Europea. La Huerta Marina Salina San José reúne en un mismo espacio la restauración ecológica, la recuperación de la actividad acuícola y salinera, el uso público y la divulgación científica. La continuidad de los trabajos permitirá estudiar cómo evoluciona la marisma y qué beneficios ambientales puede aportar su recuperación. El proyecto plantea así una doble línea de trabajo: recuperar el funcionamiento de un ecosistema costero y medir científicamente los resultados de esa intervención. La biodiversidad, la vegetación, los sedimentos y la capacidad de retener agua forman parte de los aspectos que se pretende evaluar, junto con el almacenamiento de carbono. Las marismas pueden desempeñar un papel relevante en la conservación de los hábitats costeros y en la regulación de determinados procesos ambientales. Sin embargo, conocer su contribución concreta exige disponer de mediciones que permitan distinguir el potencial estimado de los resultados obtenidos en cada espacio. En la bahía de Cádiz, los próximos análisis permitirán comprobar si la Salina San José alcanza el potencial de almacenamiento calculado inicialmente y cómo evoluciona su capacidad a medida que avanza la restauración. Las 150 toneladas anuales de CO₂ equivalente son, por ahora, una estimación pendiente de validación, pero constituyen el punto de partida de una investigación que busca aportar datos útiles para orientar futuras actuaciones de conservación y renaturalización de salinas y marismas.

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