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Mbappé, 27 años: «A los franceses les encanta quejarse y estar descontentos. Lo criticamos todo. Es simplemente una cuestión cultural»

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Abc.es 
Kylian Mbappé se convirtió en el año 2018 en la gran esperanza del fútbol francés. Un niño de 19 años que lideró a la selección gala hasta la conquista de la Copa del Mundo y que se convirtió en el estandarte de todo un país. No solo había demostrado maneras, sino que había consumado su meteórica proyección con el hecho más irrefutable. Sin embargo, ocho años después, parece que la carrera de Kylian se ha quedado algo estancada en comparación con todo lo que prometía. Aunque no ha vuelto a levantar la Copa del Mundo, sí se ha convertido, para muchos, en el mejor jugador del planeta. O, al menos, en el más desequilibrante cuando está a su nivel. Este es un estatus que le ha servido para cumplir uno de sus grandes sueños: jugar en el Real Madrid. Aunque no ha podido cumplirlos todos, ya que tanto tiempo después, la suerte del Balón de Oro y de la Champions League le siguen siendo esquivas. Quien sabe si este lunes puede tachar al menos uno de ellos alzando su primer entorchado individual. Sin embargo, Mbappé no solo ha tenido que lidiar con el peso de unas altísimas expectativas deportivas, sino también con el peso sostener a toda Francia sobre sus hombros. De hecho, no solo es la estrella de la selección, sino que actualmente es el capitán de un vestuario que en los últimos años ha destacado por sus conflictos extradeportivos. Y aunque le ha traído más de un disgusto, no se arrepiente tal y como reconocía en una entrevista con 'Vanity Fair': «No hay nada mejor que representar a tu país. Entras a formar parte de la élite de los futbolistas internacionales». Sin embargo, reconocía que es duro que todos esperan que sea la salvación a sus problemas. «Es difícil estar en una situación como la nuestra, en la que todo el mundo espera que hagamos milagros». Mbappé ha vivido con las dos caras de la moneda. Idolatrado por sus actuaciones en los Mundiales, pero defenestrado por algún fracaso como sucedió en la Eurocopa de 2020, cuando Francia cayó eliminada tras fallar un penalti. En aquella ocasión tuvo que lidiar con lacra del racismo, ya que aquellos que le habían elevado a los altares unos años antes ahora se acordaban de los orígenes africanos de un niño nacido en Bondy. Y, aunque le duela, Mbappé, reconoce que esa visceralidad es algo típico de los franceses. «Incluso antes de entrar en ese debate, creo que es simplemente una cuestión cultural. ¡Somos franceses! A los franceses les encanta quejarse. A los franceses les encanta estar descontentos». «Simplemente somos franceses. Así que, franceses juzgando a franceses... Eso es lo que hay. Creo que un francés es más feliz cuando no es feliz. Porque es verdad: lo criticamos todo. ¡Y digo 'nosotros' porque yo también soy así!». Sin embargo, el ahora atacante del Real Madrid, cuyos traspasos del AS Monaco al PSG y del club parisino al equipo blanco se han convertido en asuntos de debate nacional, cree que las cosas están cambiando por el empuje de las nuevas generaciones. «Creo que están intentando hacer evolucionar esta forma de pensar. Realmente está empezando a cambiar». Y siente que ellos tienen una cierta responsabilidad en ese proceso. «Nuestro objetivo —como personas conocidas, como quienes mejor representan a Francia en todo el mundo— es intentar transmitir la mejor imagen posible de nuestro país». «Porque estamos hablando de un aspecto algo más negativo, más oscuro, pero creo que somos un país fantástico que inspira al mundo y transmite enormes valores e inspira a través de su cultura. ¡Aunque es cierto que los franceses han intentado hundir a todos sus jugadores!». Mbappé, y muchos compañeros de selección, han formado parte de ese cambio de mentalidad. Tanto es así que no han dudado en manifestarse ante acontecimientos políticos como el auge de partidos como Agrupación Nacional. «Fue algo que nos dejó consternados. Somos ciudadanos y no podíamos quedarnos de brazos cruzados, decirnos a nosotros mismos que todo iba a salir bien e ir a jugar. De verdad intentamos luchar contra esa idea de que un futbolista debe callarse y limitarse a jugar». Sin ir más lejos, en estos momentos Francia se encuentra en mitad de una revolución, con calles tomadas y edificios destrozados. «Puedes ser futbolista, puedes ser una estrella internacional, pero, por encima de todo eso, eres un ciudadano». «No estamos desconectados del mundo. No estamos desconectados de lo que ocurre en nuestro país. La gente a veces piensa que, como tienes dinero, como eres famoso, ese tipo de problemas no te afectan. Pero a mí sí me afectan, porque sé lo que significan y qué tipo de consecuencias pueden tener para mi país cuando esa clase de personas toman el control. Así que somos ciudadanos. Tenemos derecho a dar nuestra opinión como cualquier otro».

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