Nada mejor que los goles para restañar heridas, para taponar la hemorragia anímica de las dos derrotas consecutivas ante rivales directos como el
PSG y el
Real Madrid. Los dobletes de
Raphinha y de Lamine Yamal al
Alavés cicatrizaron esas decepciones y no sólo se convirtieron en una magnífica pócima balsámica sino que también actuaron como un eficaz antidepresivo que permite contemplar con moderado optimismo los dos siguientes partidos, ante el Aston Villa en casa en la Champions League y contra el Atleti en
LaLiga en el
Metropolitano.Leer más
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