A pesar de las buenas perspectivas económicas para los próximos años, el Gobierno admite que habrá que sacrificar todos los capítulos de gasto para poder atender el aumento del desembolso en pensiones y sanidad, debido al envejecimiento de la población. Así lo indican las previsiones del Ejecutivo, que señalan que más de 41 de cada 100 euros del presupuesto se dedicarán a prestaciones sociales (pensiones y paro), manteniendo la evolución creciente de los últimos años.