Si por algo se caracteriza el mundo de la política es por los
rifirrafes entre representantes. Basta con seguir en directo algún pleno del
Congreso de los Diputados para darse cuenta de la cantidad de 'pullas', más o menos directas, que se lanzan entre quienes suben al estrado y quienes miran atentamente desde las butacas del hemiciclo.
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