La vacunación completa frente al herpes zóster disminuye un 32% el riesgo de demencia
En los últimos años se ha ido acumulando cada vez mayor
evidencia sobre cómo determinadas vacunas, además de proteger frente a la
enfermedad para la que han sido diseñadas, también lo hacen respecto a otras
patologías.
Un ejemplo significativo es el de la vacuna de la gripe, que se ha demostrado que protege frente al infarto de miocardio y otros accidentes vasculares cerebrales. También la vacuna frente a la covid disminuye los
riesgos de padecer covid persistente, una complicación de la infección que, aún hoy, casi dos años después del fin de la pandemia, sufren dos millones de personas en el mundo, según datos de la Organización Mundial de la Salud.
Tanto la gripe como la covid son infecciones que, cuando se
padecen de manera grave, desatan potentes procesos inflamatorios que provocan
una respuesta brusca del sistema inmune.
"En personas mayores, este proceso se conoce como
inmunoinflamación. Se produce por la liberación de sustancias proinflamatorias
(citoquinas) frente al virus y se manifiesta con una sintomatología específica
de dolor en todas partes del cuerpo",
explica Javier Díez Domingo, coordinador del área de Investigación en
Vacunas de la Fundación para el Fomento de la Investigación Sanitaria y
Biomédica de la Comunidad Valenciana (Fisabio).
"Cuando un virus como el de la gripe o el del herpes zoster
provocan infecciones graves aumenta la liberación de estas sustancias
proinflamatorias. De esta forma, un aumento brusco de ellas genera una mayor
inflamación en las células en general, también en las de los vasos sanguíneos",
detalla.
Uno de los hallazgos más llamativos en cuanto a la capacidad de las vacunas de prevenir patologías relacionadas con estos procesos inflamatorios es el de que [[LINK:INTERNO|||Article|||66a3e7691a3bb0e46db23773|||las recombinantes frente al herpes zoster (HZ) –causado por el virus de la varicela-zóster–, que han demostrado reducir significativamente el riesgo de demencia.]]
Se sabe que la infección por HZ es un factor de riesgo para
padecer este trastorno neurocognitivo que afecta a más de 55 millones de
personas en el mundo, y cuya incidencia crece cada año.
Recientemente, una investigación publicada en la revista Vaccine, con datos de 4,5 millones de personas, ha demostrado que la pauta
completa de vacunación frente al HZ (de dos dosis) con la vacuna recombinante
Shigrix, de GSK, reduce el riesgo de padecer demencia en un 32%, sumándose así
a otros cinco estudios científicos que validaban esta asociación con otras
vacunas frente al virus.
En este trabajo científico de cohorte retrospectivo, los
investigadores utilizaron datos
anonimizados de una conocida base de datos, recopilados entre el 1 de enero de 2017 y el 31 de
diciembre de 2022. De los participantes, 206.297 (4,6%) estaban parcialmente
vacunados, 460.413 (10,2%) habían completado el esquema de vacunación y el
resto no había recibido ninguna dosis.
Los resultados revelaron diferencias significativas en las
tasas de incidencia de demencia entre los grupos: 99 casos por cada 10.000
personas-año en el grupo completamente vacunado, 108 en el grupo parcialmente
vacunado y 135 en el no vacunado.
Los antivirales también protegen
Otro hallazgo significativo fue que los antivirales
utilizados para tratar la infección por zóster también tuvieron un efecto
protector frente a la demencia.
"Con este son ya media docena de estudios los que demuestran
que la vacunación con cualquiera de las vacunas frente al HZ protege frente a
la demencia. Hay varios mecanismos involucrados en este efecto protector, pero
uno de ellos es que la inflamación que causa un virus neurotropo como este –que
tiene especial afinidad para infectar a nervios– puede generar o bien lesiones
vasculares o bien lesiones en las neuronas que, aunque no son la causa directa
de la demencia, si la aceleran", explica
Diez.
También hay cerca de una veintena de trabajos que han
analizado si existe una asociación entre haber padecido una infección HZ y
desarrollar demencia. De estos, el 60%, unos 10 o 12 aproximadamente,
demuestran que sí la hay.
"Lo que podemos decir fehacientemente es que hay una señal
clarísima de que un efecto secundario del HZ puede ser el desarrollo más rápido
de la demencia y, por tanto, su prevención, la evitaría a corto plazo (estos
estudios son a 4 y 10 años)", manifiesta el experto.
Para Díez Domingo, el acceso a herramientas como el big data
y tecnologías de estudio epidemiológico para analizar cohortes muy grandes es
lo que ha permitido que se obtengan este tipo de evidencias. "Aunque se sabe
desde hace tiempo que un proceso fuerte de inflamación provocado por una
infección tiene consecuencias significativas en el organismo, antes no se
analizaban".