El tenis y el baloncesto pueden son deportes muy dispares en apariencia, pero similares en cuanto a los abruptos altibajos emocionales en esencia. Para bien o para mal, todo puede cambiar en cuestión de dos minutos en un duelo igualado por la importancia de cada posesión. El miedo que puede siente el jugador que tira desde el perímetro liberado es similar al del tenista que no cierra un punto con un paralelo franco o un golpe a media pista pese a que, en ambos deportes, en esas situaciones no hay otra salida que zanjar la acción.
Novak Djokovic y
Carlos Alcaraz son maestros manejando emociones igual que lo fue
Rafa Nadal. Un trío que está moldeando la mentalidad de un equipo NBA como los
Toronto Raptors, que ha dejado claro que quiere repetir el anillo de 2019 en el que participaron Marc Gasol, Serge Ibaka y Sergio Scariolo.
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