En el bar Le Constellation , el paso de la euforia al terror se produjo en segundos. En el local de la exclusiva estación de esquí suiza de Crans-Montana, el caos llegó en forma de llamas cuando la fiesta de Año Nuevo llegaba a su apogeo. «Algunas personas rompieron las ventanas para que entrara el aire. Todavía estoy temblando; muchos lloraban al salir . Hubo pánico generalizado», ha contado Victoria, una de las asistentes, al canal de noticias francés BFM, sobre el suceso que se ha cobrado al menos 40 muertos y un centenar de heridos . Eran en torno a las 1.30 horas de la madrugada, con el local abarrotado y muchas ganas de fiesta. Decenas de personas estaban en el sótano del recinto, con techo de madera. Los camareros sacaron botellas de champán con velas o bengalas, algunas cerca del techo. «Un camarero se subió a los hombros de otro camarero», recoge BFM de otra testigo. Y el techo prendió. «Todo el techo estaba en llamas, el fuego se propagó rapidísimo. Ocurrió en segundos . Salimos corriendo, gritando y llorando», contó Emma a BFM, quien asegura que la vía de salida era muy estrecha para la cantidad de gente que estaba presente. «Había pánico absoluto, todos gritaban», han contado Emma y otra testigo, Albanne. Las dos chicas aseguran que los bomberos y la policía llegaron al lugar en cuestión de minutos. «Teníamos llamas a un metro de nosotros; si no hubiéramos huido, seguramente también habríamos resultado heridas», han contado. El bar tenían capacidad para hasta 300 personas, y otras 40 en su pequeña terraza. «La fiesta estaba en su apogeo... la música y el champán fluían a raudales», declaró al periódico '24 Heures' un residente que dice vivir cerca. Con los fuegos artificiales, muchos habitantes de la no zona no entendieron lo que ocurría. «Luego vimos el humo. Es terrible, mucha gente joven va a ese bar». El pánico y la confusión reinaron en las primeras horas. «Los equipos de emergencia —bomberos y policías— llegaron a una escena caótica, una escena dramática «, ha explicado a la prensa Stéphane Ganzer, jefe de seguridad del cantón de Valais, recoge Reuters. «No puedo ocultarles que todos estamos conmocionados por lo ocurrido anoche en Crans», declaró también el jefe de policía del cantón, Frederic Gisler, en rueda de prensa. Las escenas se trasladaron posteriormente a los hospitales de Sion, Lausana, Ginebra y Zúrich, hasta donde hubo que mover a los heridos. «He visto cosas que hubiera preferido no ver jamás», ha relatado una mujer que estaba en el Hospital de Sion acompañando a su madre al periódico 'Le Nouvelliste'. «Salí rápidamente para despejar el acceso a urgencias, y entonces se desató el caos... Llegaba gente de todas partes, heridos graves en coches, había olor a quemado...».