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Noriko Martín, la cantaora nipona. "No hago fusión: canto flamenco puro, pero en japonés"

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Que el flamenco es un arte universal es algo que ya sabemos y que en países como Japón, sorprendentemente ha calado de manera muy profunda, también, como demuestran las continuas giras por él de nuestras principales figuras del cante y del baile desde hace años. Ahora, como si se tratase de los cantes de ida y vuelta, es Japón quien trae el flamenco a España. Noriko Martín acaba de presentar «Más allá de las llamas», un disco producido por Paco Ortega, cantado íntegramente en japonés, que combina la pureza del cante jondo con sonidos orientales. Nacida en Nagoya, asistió a un espectáculo de baile español en un parque temático, se emocionó y quiso aprender. Movida por su amor al flamenco, Noriko llegó a España para formarse como bailaora, pero una grave enfermedad le obligó a dejar la bata de cola y comenzó a cantar. Tras años de estudio, esfuerzo y perseverancia, Noriko Martín presenta un disco inédito. En «Más allá de las llamas» hay alegrías, tangos de Graná, seguiriyas, vidalitas, una alboreá y sevillanas, además de una bellísima canción de Okinawa versionada por Ryuichi Sakamoto en 1989, ahora transformada en tangos flamencos.

¿Por qué gusta tanto el flamenco en Japón?

Quizá porque tiene una melodía melancólica, cierta tristeza y un tipo de añoranza, que son sentimientos que nos atraen el alma, que tocan la fibra del corazón de los japoneses más que otros géneros. Quizá en esa melancolía notamos la vida pobre y triste de los gitanos antiguamente. También porque tiene una melodía parecida al canto tradicional de Japón y eso conecta con nuestra tradición.

¿Qué transmite el flamenco que está por encima del idioma?

Cuando vi un espectáculo la primera vez, sin saber el idioma, me llegó al corazón. Pasa también con géneros como el jazz o el fado, transmiten sentimientos, y éstos son universales, la pinta o la apariencia es diferente, pero en lo que pensamos y sentimos, todos somos iguales. Llevo años en España y a simple vista parece distinto, pero, en el fondo, no veo mucha diferencia.

¿Cómo llegó al flamenco?

Vi un espectáculo mezcla de flamenco y de clásico español y me enamoré del baile, de las bailaoras, la bata de cola, el mantón de Manila... y me dije: «Yo quiero bailar eso». En principio no me llamaba mucho la atención cantar, pero tuve un problema físico que me impedía bailar y lo cambié por el cante.

¿A quién admira, cuáles son sus referentes?

La Niña de los Peines, Antonio Mairena y la Perla de Cádiz para aprender. Cuando veo vídeos o escucho temas que me gustan, busco las letras y siempre me llevan a ellos. Lo primero es escucharlos y aprender, y después, como cada cantaor, hago mi propia interpretación. De los actuales me gusta Marina Heredia, no sé por qué, pero Granada, la Alhambra... es un sitio que me cambió la forma de verlo todo. Granada me gusta muchísimo como ambiente, por ese aire que tiene un poco oriental.

¿De qué hablan las letras de este disco?

Cuando empezamos este proyecto y había decidido qué palos cantar, pensaba en el concepto, sobre qué cantar, entonces comenzó la invasión de Ucrania y vi los campos congelados, el dolor, la destrucción y decidí hacerlo sobre eso. También hablo de mi infancia y como mi madre es de la tierra donde se consiguió cultivar perlas por primera vez y de ahí hago un homenaje a la Perla de Cádiz. Letras que hablan de dolor, pero también de esperanza. Cuando hay mucha tristeza, igual no vemos la felicidad que tenemos. Creo que para conocer esa felicidad también tenemos que ver la parte oscura, el dorso de la vida, más que pesimista soy realista y hablo de la guerra porque quiero un mundo mejor.

¿En qué palo se defiende mejor o le gusta más?

Sí me dicen de repente: «¡anda, canta algo!». Pues cantaría tangos de Granada, pero también algo de bulerías, me gustan las alegrías, las seguiriyas y los cantes de la fragua, como el martinete.

¿Es consciente de que está haciendo historia?

No mucho, la verdad. Cuando Paco Ortega me propuso cantar en japonés, me dijo, nadie lo hace, igual tú no puedes hacer flamenco como los andaluces o los gitanos, pero ellos no pueden hacer lo que tú. Hasta ahora venía aprendiendo el cante de la forma en que podía y lo que podía, pero es cierto que este es el primer disco de flamenco en japonés y eso quizá haga historia y abra un camino. Al leerlo en periódicos y entrevistas voy tomando conciencia porque aún no me lo creo. Me siento muy afortunada.

¿Y qué dicen los puristas?

De momento, la mayoría de los comentarios son bastante positivos y algunos de los cantaores que llamamos puristas envían mensajes a Paco diciendo: «Qué es esto, qué maravilla», y cosas así. Pero también hay gente que opina negativamente y lo entiendo, porque, cuando se ve una cosa por primera vez, tiene sentido el rechazo. Y luego hay gustos. Puedo decir que no me gusta, pero nunca insultar. Yo acepto opiniones positivas o negativas, pero no el insulto, porque desde que empecé a bailar lo hice con todo mi amor y todo mi respeto y no para destrozar nada. Me preguntan si esto es fusión y no quiero llamarlo así porque no lo es, es un cambio de idioma que suena algo diferente, pero es flamenco puro, eso es lo que buscamos.




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