Pere Milla, jugador del Espanyol: "¿Pisar a Joan Garcia o a Lamine Yamal? A Lamine"
El Espanyol y el Barcelona se enfrentan este sábado en el RCDE Stadium, un escenario que ya de por sí eleva la temperatura competitiva y emocional, pero que esta vez llega acompañado de una polémica extradeportiva que amenaza con calentar aún más el ambiente previo.
El partido aterriza, además, con dos equipos en un buen momento dentro de La Liga. Ambos llegan con dinámicas positivas, resultados que refuerzan la confianza y la sensación de que el derbi aparece como una prueba de madurez más que como un salvavidas. Ese contexto de estabilidad deportiva no ha impedido, sin embargo, que el foco se desplace hacia todo lo que rodea al encuentro, en especial por la carga simbólica que tiene para uno de sus protagonistas.
El regreso de Joan Garcia
Uno de los regresos más señalados será el de Joan Garcia, que volverá a Cornellà, esta vez defendiendo la portería azulgrana tras su etapa en el Espanyol. Un retorno que no ha pasado desapercibido para las autoridades, que han declarado el choque de alto riesgo y han previsto un dispositivo especial de seguridad. Entre las medidas más llamativas está la instalación de redes de protección en ambas porterías, una decisión orientada a salvaguardar la integridad del guardameta en un contexto que se intuye especialmente tenso.
El derbi, sin embargo, no solo se está jugando en los despachos y en los dispositivos de seguridad. El programa de humor Perico Que Vola, emitido en Betevé, ha generado una polémica inesperada tras una de sus dinámicas satíricas. En el espacio participaron Pere Milla, delantero del primer equipo masculino del Espanyol, y Anna Torrodà, jugadora del equipo femenino.
Durante el programa se llevó a cabo un juego que consistía en disparar balones contra una figura de cartón. La silueta representaba precisamente a Joan García, y la dinámica otorgaba la máxima puntuación si el impacto se producía en la cabeza del portero. Presentadores e invitados participaron en el tono distendido y satírico que caracteriza al espacio, sin que en ese momento pareciera anticiparse el alcance posterior del contenido.
La pregunta de un espectador
El momento que ha terminado por encender la conversación llegó cuando un espectador lanzó una pregunta directa a Pere Milla: a quién preferiría “pisar” en el campo. Las opciones planteadas fueron el propio Joan García o Lamine Yamal, la joven estrella del Barcelona y uno de los nombres propios del fútbol español actual. Tras unos instantes de duda, Milla respondió que preferiría pisar a Lamine Yamal. La reacción fue inmediata: risas y aplausos en el plató, celebrando la respuesta dentro del código humorístico del programa.
Consciente de lo que acababa de decir, el propio futbolista anticipó la lectura que se haría después de sus palabras. “Pere Milla va a pisar a Lamine Yamal”, comentó, adelantando los titulares que, efectivamente, no tardaron en aparecer. La frase, dicha en un contexto distendido y claramente humorístico, ha trascendido ese marco para instalarse de lleno en la previa del derbi, justo cuando la tensión suele amplificarse por cualquier detalle.
Lo relevante no es tanto la literalidad de la respuesta como el efecto que puede provocar en un partido ya cargado de estímulos. Lamine Yamal no es un jugador cualquiera. Representa el presente y el futuro del Barcelona, un símbolo para la afición y un futbolista especialmente protegido por el entorno mediático. Cualquier alusión a su integridad física, incluso en clave de humor, adquiere una dimensión distinta cuando el calendario marca un derbi y el escenario es Cornellà.
Alta tensión
La situación se produce, además, en paralelo al regreso de Joan García, otro elemento sensible para la grada local y para el propio futbolista. La combinación de ambos factores, el retorno del exguardameta y la mención a Lamine Yama, contribuye a un clima que las autoridades ya han catalogado como de alto riesgo, con medidas excepcionales que buscan evitar incidentes.
El derbi barcelonés siempre ha convivido con la frontera difusa entre la rivalidad deportiva y el exceso verbal. Las palabras de Pere Milla, pronunciadas en un plató y envueltas en humor, se han deslizado hacia ese territorio incómodo en el que todo se amplifica. No hay acusaciones, ni rectificaciones, ni lecturas oficiales más allá de la anécdota, pero sí una certeza: el partido llega con un ingrediente más de tensión narrativa.
