El inicio más viral de Josep Pedrerol en "El Chiringuito" tras la victoria del Real Madrid: "Ha dejado claro lo que no le gusta..."
El Real Madrid ha empezado 2026 ganando, convenciendo y enviando mensajes. La victoria ante el Betis no fue un simple resultado favorable; fue una declaración de intenciones. El Bernabéu volvió a rugir porque reconoció algo que no se puede fingir: hambre, orgullo y jerarquía. Y cuando eso aparece, el Madrid no perdona.
La noche tuvo un nombre propio: Gonzalo. Volvía a ser titular. Muchos dudaban. Algunos no entendían su sitio. Y él respondió como responden los futbolistas grandes: con un hat-trick. Tres goles, tres golpes sobre la mesa. No pidió explicaciones ni excusas. Jugó, marcó y se fue ovacionado. El fútbol es simple cuando se tiene talento… y personalidad.
El Bernabéu fue claro, clarísimo. Aplaudió lo que le gusta: compromiso, valentía y jugadores que no se esconden. Y también dejó claro lo que no le gusta: la indiferencia, la falta de alma, el escudo llevado con desgana. El estadio no engaña nunca. Puede perdonar errores, pero no la apatía.
Gonzalo entendió algo que otros aún no han entendido: en el Real Madrid no basta con jugar bien, hay que responder en los momentos grandes. Y contra el Betis, con el foco encima y el año arrancando, respondió como un líder. No es casualidad que el público se pusiera en pie. Eso no se regala.
Josep Pedrerol se mostró tajante en "El Chiringuito": "El Bernabéu ha dejado claro lo que le gusta... y lo que no le gusta".
Esta victoria no decide títulos, pero sí marca caminos. El Madrid de 2026 quiere volver a ser temido, no solo respetado. Quiere imponer su ley desde enero. Y partidos como este sirven para recordar a todos —dentro y fuera— que cuando el club se activa, la historia pesa… y mucho.
Hay mensajes internos también. Para el vestuario. Para el banquillo. Para los que pensaban que ciertas etapas estaban cerradas. El fútbol da segundas oportunidades, pero solo a los que se las ganan. Gonzalo no pidió volver: se lo ganó en el campo.
Y así arranca 2026. Con ruido, con goles y con debate. Como le gusta al madridismo. Como le gusta al fútbol. Y como le gusta al Bernabéu: ganando… y señalando el camino. Porque en el Real Madrid, el que responde, se queda. Y el que no, lo sabe.
