El ruso
Daniil Medvedev, 29 años y nº 13 mundial, dio un giro radical a su carrera prescindiendo de su entrenador de toda la vida, el francés
Gilles Cervara. Sintiéndose cada vez más lejos de la élite, sin armas para combatir contra rivales más poderosos en el golpeo de la pelota, apostó por un cambio en la dirección técnica.
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