Escenas de la lucha de clases: caseros vs. inquilinos
Cuando hablamos de “los caseros” nos referimos a un colectivo donde cabe tu vecino que heredó un pisito, la familia rentista con varios apartamentos, la empresa que posee edificios enteros, el inversor que trocea casas para sacarles más por habitaciones, y el fondo que compra de una tacada doscientos pisos “con bicho” a los que acaba echando
¿Has visto alguna vez un casero? ¿Sí? ¿Y qué aspecto tenía? ¿Era un fondo buitre, o un entrañable anciano que completa su exigua jubilación con un alquilercito? ¿Un pobre hombre temeroso de que le destrocen u ocupen su único pisito comprado tras una vida de esfuerzo, o una sanguijuela que especula con el derecho a la vivienda de los más desfavorecidos? ¿Un honrado propietario al que el gobierno quiere recompensar con una bonificación fiscal, o un rentista codicioso que se enriquece sorbiéndoles la renta a sus empobrecidos inquilinos? Estos días hablamos de caseros, pero no sé si todos hablamos de lo mismo.
He vivido de alquiler la mayor parte de mi vida, y he conocido todo tipo de caseros. Algunos eran muy visibles, acudían mensualmente a cobrar en metálico y aprovechaban para echar un vistazo nada disimulado al piso. Otros eran fantasmales, solo se corporeizaban el día de la firma y dejaban una cuenta bancaria donde ingresar mensualmente. Y también hubo caseros sin persona física, empresas con tantos nombres como inmuebles alquilados, y cuyo único rostro era un administrativo en una pequeña oficina. He conocido caseros amables y caseros desconfiados, caseros que resolvían con rapidez una avería y caseros que no contestaban, y hasta una empresa de alquileres que, en los peores años tras la crisis de 2008, aceptó rebajarnos la mensualidad a todos los inquilinos que se lo solicitamos. He visto cosas que no creerías.
Doy fe de que los caseros existen, no son un animal mitológico. Quizás tú también has conocido a alguno en persona si vives de alquiler, aunque cada vez es más habitual que el piso te lo enseñe una empresa de servicios inmobiliarios, que será también la que te envíe el contrato, la que responda en caso de incidencia y quien te comunique la subida de renta o te acabe echando. Pero también puede ser que veas un casero cada vez que te miras en el espejo, pues hay varios millones de arrendadores en España, la mayoría pequeños.
Ese es parte del problema, que cuando hablamos de “los caseros” nos referimos a un colectivo donde cabe tu vecino que heredó un pisito, la familia rentista con varios apartamentos, la empresa que posee edificios enteros, el inversor que trocea casas para sacarles más por habitaciones, y el fondo que compra de una tacada doscientos pisos “con bicho” a los que acaba echando. Por caber, caben hasta empresas públicas de alquiler, que no todas fueron vendidas a fondos buitre por alcaldesas como Ana Botella. ¿De quiénes hablamos cuando decimos “caseros”?
En los medios, las tertulias y algunos partidos se generaliza al casero como un ancianito que casi no gana nada alquilando el humilde pisito familiar, y que no duerme temiendo al “inquiokupa”. Una imagen distorsionada e impuesta por la labor de lobby que hacen ciertos “caseros” nada humildes, los que se resisten a cualquier medida de control de precios. No menos distorsionada es la imagen que se da desde el otro lado de la trinchera política, cuando también se generaliza como si todos los caseros fuesen fondos buitre o pijos del barrio de Salamanca.
Parte del problema es que la realidad de los caseros es muy variada. Es verdad que la mayoría son pequeños propietarios, pero también es cierto que hay una minoría de grandes tenedores y empresas que acaparan la mayor parte de rentas, y capaces de marcar el debate e imponer sus intereses. Y un dato incontestable: la enorme diferencia de ingresos entre caseros e inquilinos, una brecha que no deja de crecer, pues la crisis de vivienda se ha convertido en una máquina de transferir riqueza de inquilinos a propietarios.
¿De qué caseros hablamos cuando pensamos en medidas para atajar la crisis de vivienda? ¿De cuáles hablan PSOE, Sumar, los socios parlamentarios o Podemos? ¿Y el PP? ¿Y tú?
