Cuando se pregunta a los niños quién prefieren que vaya a verlos jugar un partido, responden que los abuelos. No porque entiendan más de fútbol, sino porque saben mirar sin juzgar. Van a disfrutar. Y al acabar el partido dicen simplemente: “qué bien me lo he pasado viéndote jugar, me ha gustado mucho”. El resultado les importa poco. Ver a su nieto jugar ya es motivo de alegría.
Seguir leyendo...