Rita Maestre: "A la extrema derecha se la combate siendo valientes, no copiando sus marcos"
"Madrid es una ciudad cada vez más hostil, cara, difícil y en la que hay más distancia entre ese discurso triunfalista del PP de los grandes eventos, conciertos o pelotazos y el Madrid real", afirma la portavoz de Más Madrid, que se reincorpora a la primera línea tras su permiso por maternidad
Las guerras culturales de Ayuso: de atacar al PSOE por Salazar a la defensa cerrada de Julio Iglesias
Se despidió de la primera línea hace seis meses ante el nacimiento su segunda hija y ahora vuelve con ganas, según explica ella misma. Rita Maestre (Madrid, 1988) es la portavoz de Más Madrid en el Ayuntamiento de la capital, donde gobernó en la etapa de Manuela Carmena. Está convencida de que la izquierda puede recuperar el poder en la ciudad, aunque cree que solo lo puede hacer “con valentía” y unida, plantándose frente a la ola reaccionaria que recorre todo el planeta y también España. Durante la entrevista que tuvo lugar este miércoles en las dependencias de su partido, Maestre llama a combatir la desafección por la política que facilita el auge de la extrema derecha con propuestas concretas y teniendo en cuenta que entre lo que más preocupa a los madrileños está el acceso a la vivienda o el deterioro de los barrios por la turistificación o la especulación.
Este martes pidieron que se retiraran las condecoraciones de Julio Iglesias al Ayuntamiento de Madrid y la Comunidad y nos ha sorprendido cuál ha sido la respuesta del PP. El alcalde de la capital le restó relevancia y la señora Ayuso dice que la izquierda lo que está intentando es tapar la situación de las mujeres en Irán. ¿A qué cree que se debe esta respuesta?
La respuesta del Partido Popular de Madrid, especialmente la de Ayuso, ha sido repugnante. No se me ocurre otra forma de calificarla. Desgraciadamente, los abusos sexuales, los abusos a las mujeres, los abusos de poder, existen en muchos lugares y no hay que tapar unos por hablar de otros. Ella habla de Irán. Hace dos años había una manifestación de las mujeres y de la oposición iraní aquí en Madrid. Yo estaba en la manifestación. Quien no estaba era el Partido Popular. Así que no hay ningún silencio cómplice, desde luego, ni con las masacres, ni con el régimen de los ayatolás por parte de la izquierda, que lo que ha hecho siempre es defender los derechos de las mujeres. Eso, por una parte.
Por otra, no diría que me sorprende, pero sí que me repugna que el PP vuelva a salir a defender siempre a los mismos. Para la derecha en España el machismo, la violencia sexual o los acosos a las mujeres no existen, excepto cuando pueden utilizarlos contra un adversario político. Y cuando se trata de alguien que consideran suyo porque han salido a defender a Julio Iglesias como si fuera el alcalde de Ponferrada o el alcalde de Algeciras, como si fuera un dirigente del PP, entonces todo son acusaciones falsas y viva la presunción de inocencia.
Siempre se mantiene la presunción de inocencia. Pero las acusaciones son tan graves que el hecho de que se respondiese tan claramente y tan rápidamente por parte de Ayuso en este caso...
El carril de lo judicial compete al ámbito de la justicia. Pero existe un debate paralelo que es social, político, que no se puede cercenar ni censurar. En este caso, la acusación es muy grave, muy contundente y los propios reglamentos que tratan de protocolizar las distinciones honoríficas en Madrid, en el Ayuntamiento y la Comunidad lo dejan claro. El reglamento del Ayuntamiento dice que la distinción puede retirarse si hay una sentencia firme o si explícitamente existen conductas o manifestaciones de la persona premiada que son incompatibles con la distinción y que no se conocían en el momento de la distinción. El Partido Popular ha elegido ser como el defensor político y el portavoz de casos y de hombres que no tienen una sino decenas de acusaciones bien documentadas.
Hace dos años había una manifestación de las mujeres y de la oposición iraní aquí en Madrid. Yo estaba en la manifestación. Quien no estaba era el Partido Popular
¿Cree que el Partido Popular de Madrid se está sumando a esa ola reaccionaria de ultraderecha que se ve en prácticamente todas las partes del mundo y que también tiene respaldo social?
Ayuso ha sido la primera dirigente que ha elegido abandonar ese centro político en el que el PP algún día creció y desde el que nació y convertirse en el ariete de la extrema derecha. Lo ha sido en las cuestiones internacionales, con su apoyo irrestricto y cruel al genocidio en Gaza, siendo la más ferviente defensora de Netanyahu o con sus fotos con Milei, que a los seis meses de llegar al Gobierno [argentino]se jactaba de acabar con todas las ayudas sociales y los servicios públicos de su país. Ahí estaba Ayuso para recibirle en Sol y para hacerse la foto. Lo ha sido en la esfera internacional. Lo es también en la cuestión del racismo. Ayuso no duda en utilizar, como hace la extrema derecha, casos excepcionales para convertir a la población migrante de Madrid en la diana del odio en redes sociales.
Y lo ha hecho con el feminismo. Siempre ha tenido la misma posición, que es la de criticar a las feministas, los avances que le han permitido a ella y a otras mujeres llegar a donde está y ponerse siempre del lado de la defensa de los agresores o de los acosadores. Es la punta de lanza que le permite tener los apoyos de la derecha moderada, pero también de la extrema derecha, que la tiene a ella como sus principales baluartes.
En los últimos seis meses ha estado dedicada a otro trabajo que, en este caso, es el inicio de la maternidad. ¿Cómo ha encontrado Madrid a su vuelta?
He estado fuera de la política, pero dentro de mucha vida social de Madrid, de los parques, de las escuelas infantiles, de las conversaciones de calle, de la gente que te sigue parando y hablando en la calle, el metro o una tienda. Mi sensación personal –que creo que es compartida por mucha gente– es que Madrid está siendo cada vez más una ciudad hostil. Es una ciudad cara, difícil y en la que cada vez hay más distancia entre ese discurso triunfalista del PP de los grandes eventos, conciertos o pelotazos y el Madrid real para el que esos eventos, conciertos y pelotazos lo que significan es que suben los precios, se producen desahucios y hay alquileres que no se pueden pagar. La mitad de Madrid cobra 1.700 euros o menos y es difícil encontrar una casa por menos de 1.000 euros al mes. Esa es la realidad de Madrid. No hay ningún discurso triunfalista que sea capaz de tapar eso. Hombre, claro, triunfan Quirón, Ribera Salud, quien se ha comprado 35 edificios en Puerta del Ángel o quien hace negocios con las comisiones millonarias, pero quien está pagando todo eso es una mayoría de madrileños que tiene cada vez más dificultades para vivir en Madrid por las políticas del Partido Popular.
Como líder de la oposición, ¿cuál es la fórmula que plantea más Madrid para abaratar el acceso a la vivienda en la ciudad?
Hay que topar el precio de los alquileres, paro no con incentivos ni regalos fiscales. Las últimas medidas anunciadas por el presidente Pedro Sánchez nos parece que van exactamente en la dirección contraria. Aquí no se trata de hacerle la vida más fácil a un rentista que tiene 25 pisos en alquiler y que lo que está mirando es precisamente cuánto puede subir a cada uno de ellos para forrarse cada año sentado en el sofá de su casa.
Y, sobre todo, que depende un poco de la buena intención de cada casero, tenga 35 casas o una. Si decide seguir subiendo el alquiler no le pasa nada y solo le ocurre si decide o bajarlo o mantenerlo.
El problema de la vivienda es que no nos hacemos cargo como sociedad de lo que significa el derecho a la vivienda, de lo que significa la palabra derecho. El derecho a la vivienda tampoco puede depender de la buena voluntad de los caseros. Es que en España, en Madrid, la mayor parte de la gente cobra salarios de entre 1.500 y 2.000 euros, paga más de 1.000 euros por su casa y aun así paga el IRPF. La propuesta de Sánchez es quitarle el IRPF a quien está haciendo negocio de ese esfuerzo trabajador de una gran mayoría en Madrid. Entonces, la dirección incorrecta es la que han mantenido durante mucho tiempo el PP y el PSOE juntos, que es que la vivienda era un derecho, pero sobre todo un negocio con el que algunos podían ahorrar y con el que se complementaba la pensión de los abuelos. La realidad es que ahora mismo es un mercado que está desviado por la intervención masiva de miles de millones de euros de inversores, fondos buitre y de grandes tenedores de vivienda.
Se les ha acusado también a ustedes de que cuando estuvieron en el gobierno municipal no hicieron lo suficiente por la vivienda. Son críticas que llegan quizás de espacios que estaban cerca de ustedes.
Cuando nosotros estábamos en el gobierno había algunas diferencias sustanciales. La primera y más importante es que no gobernaba la izquierda en España. Las leyes de vivienda a nivel estatal no se aplican en Madrid ciudad o Madrid Comunidad porque quien está al frente son gobiernos del PP. Yo con la ley actual trataría de topar los precios de alquileres e intentaría de forma inmediata poner una moratoria a los pisos turísticos. En Madrid hay una barra libre de la ilegalidad de pisos turísticos inaugurada y decretada por el PP de Madrid, que ha hecho la vista gorda a pesar del trabajo del Ministerio de Consumo que ha publicado la lista de pisos turísticos ilegales ante la total pasividad del Ayuntamiento de Madrid. Hay que topar los precios de los alquileres y hay que ir más allá. En el Congreso hemos presentado recientemente medidas para prohibir la venta especulativa, la compra especulativa de vivienda. Las casas tienen que servir para vivir. ¿Para qué quiere una empresa una casa? Si quiere una oficina, que se compre una oficina, pero no una casa. Las casas son para que viva la gente dentro. Así que hay que prohibir esa venta para todo aquel que no sea un ciudadano que quiere vivir en esa casa.
Ligado al tema del precio de la vivienda está el tema de la turistificación ¿Es posible revertir este modelo en el que cada vez hay más turistas y, por lo tanto, cada vez la actividad comercial tiene más importancia, que también genera puestos de trabajo, pero asfixia a los vecinos e incluso les expulsa de los barrios?
Es literalmente así. Y, además, en el caso de Madrid tenemos la ventaja no aprovechada por este Gobierno de saber cómo termina esta historia. Las ciudades que han apostado por el crecimiento ilimitado del turismo lo que están haciendo ahora es tratar de dar pasos atrás. Ocurre en Ámsterdam, Venecia, Barcelona. En países y ciudades cuyo modelo turístico ha sido mayor que el de Madrid y que, en un momento dado, se han dado cuenta de que empezaban a faltarles vecinos. Tenemos la oportunidad y la ventaja de ver eso desde lejos, desde el futuro, digamos, para parar antes de que sea demasiado tarde. Lo que están haciendo el Gobierno en la ciudad de Madrid y en la Comunidad de Madrid es fomentar de forma ilimitada el turismo y, además, ellos lo dicen con sin disimulo. Lo que promocionan es el turismo de alto valor añadido, es decir, el turismo de ricos, que tiene consecuencias porque si los precios suben, suben para todo: para los apartamentos turísticos, las casas, los bocadillos o la cesta de la compra. Suben para todo.
Es un modelo de ciudad que expulsa a los vecinos, que es insostenible, incómodo, injusto, caro y es una pesadez para la gente que tiene que vivir yendo y viniendo todos los días. Ese modelo se puede parar no incentivando la llegada masiva de turistas, cortando de forma drástica la ilegalidad de los pisos turísticos o cortando también de forma drástica las centenares de licencias para más hoteles que ha dado este gobierno municipal. Aquí se podría parar la concesión de licencias y perseguir a las decenas de pisos turísticos que ejercen su actividad de forma ilegal.
Queda año y medio para las elecciones municipales. Tienen delante de ustedes la oportunidad de presentar un modelo de Madrid distinto para tratar de que los ciudadanos vuelvan a confiar en ustedes, como lo hicieron en el pasado porque llegaron a gobernar. ¿Qué es lo que se plantean? ¿Cómo lo van a hacer?
Tenemos el enorme reto como izquierda madrileña de estar a la altura del momento en el que creo que hay mucha gente desencantada de la política, asustada con el futuro y de alguna manera desesperanzada. Tú pones las noticias y todo lo que viene de fuera asusta y da miedo. Trump invadiendo Groenlandia, la crisis climática, la sensación de que el mundo de las certezas está como viniéndose abajo... Y es fácil, incluso se incentiva desde algunos lugares, caer en la resignación, el pesimismo y el cinismo, pensar que no hay nada que hacer, todo va mal y todo son idiotas. Es muy importante que desde las posiciones políticas seamos capaces de transmitir responsabilidad, certezas y también valentía.
La única forma de darle la vuelta a esta situación es coger el toro por los cuernos y presentar proyectos políticos que sean solventes, fuertes y que le hablen a una mayoría social. Somos las jefas de la oposición en Madrid desde hace 11 años. Pero yo no me conformo ni remotamente con eso. Yo lo que quiero es gobernar en Madrid para las amplísimas mayorías sociales, que piensan cosas distintas en algunos temas, incluso votan cosas distintas en algunos temas, pero su principal conversación cotidiana es cuánto les cuesta la casa, el comedor, qué pocos autobuses hay o cuánto tarda el metro en llegar. Hay una mayoría social muy clara y sobre la que hay que construir también una mayoría política.
Lo que quiero es gobernar en Madrid para las amplísimas mayorías sociales, que piensan cosas distintas en algunos temas, incluso votan cosas distintas en algunos temas
Esa mayoría social está al otro lado del río o de la M-30, en los barrios de gente trabajadora en los que está calando el discurso de la extrema derecha, según las encuestas. Parece que el propio Vox se está centrando en esos sectores de la población, precisamente por lo que hablaba usted del miedo o el desencanto hacia los políticos. Hay un nuevo dirigente que lo han aupado como portavoz, que es el señor Carlos Quero, que viene también un poco de un mundo similar al suyo, el universitario. ¿Qué hacer ante este fenómeno para que esos barrios más trabajadores y obreros no sucumban a la seducción de la extrema derecha?
Hasta ahora los barrios del sur del Madrid trabajador y obrero ha votado siempre a la izquierda. Si los distritos de Madrid fueran ciudades independientes yo sería la alcaldesa de Carabanchel, Vallecas, Usera y Villaverde. Es decir, que el sur de Madrid, hasta ahora, siempre se ha mantenido firme en sus convicciones progresistas. También es verdad que son los barrios de Madrid donde menos se vota y donde hay una distancia más grande entre la participación en las elecciones, porque los barrios de altas rentas votan todos sistemáticamente al 80% o el 85%, mientras que en esos barrios en los del sur donde yo vivo, en Carabanchel, hay mucha gente que puede tener ideas de izquierdas, pero también puede considerar que está todo perdido, que total, en Madrid siempre gana la derecha o incluso que los políticos no estamos a la altura de lo que necesitan.
La prioridad para nosotros está efectivamente en ese Madrid del sureste, ese Madrid trabajador y obrero que tiene dificultades para hacer una vida normal y digna en Madrid y que tiene que sentir que la política sirve para algo. Y ahí la nueva propuesta de la extrema derecha es lo mismo de siempre, pero con una cháchara un poco diferente. Porque por mucho que intenten hacer ahora un cierto giro social, la realidad es la de su posición política. Esta gente trata de dividir a un barrio obrero en Madrid entre ciudadanos de origen ecuatoriano y ciudadanos con origen de Cuenca. Pero la realidad es que sus políticas lo que hacen es priorizar siempre a los mismos: al capital extranjero ruso, venezolano, de Qatar o español que lo que hace es comprarse 35 pisos o edificios completos en Puerta del Ángel.
¿Por qué consigue calar ese discurso de la extrema derecha?
Tengo que ver que cale. Lo que creo es que están intentando llegar a él y llegar ahí. Es curioso que quien está ahora intentando hacerse un hueco en la política madrileña dice “vamos a ir a los barrios del sur” como si fueran de safari o al zoo. No se va a los barrios del sur. Se es o no se es, se está o no se está. Y lo que demuestra esa frase es que no se ha estado. Y demuestra también que el discurso triunfalista del PP del que Vox ha sido el fiel felpudo durante sus años institucionales desde el año 2019 hasta ahora, tiene grietas, porque Vox empieza a tener que separarse de ese PP que dice que todo va genial y que Madrid está de moda porque sabe que hay mucha gente que ve este discurso por la tele y dice “no, perdona, mi vida no se parece en nada a esto que está diciendo Ayuso o esto que está diciendo Almeida”. Ese supuesto giro social es una muestra de la fragilidad del discurso triunfalista del PP del que, repito, Vox ha sido puntal durante seis años sin decir ni mu. Los patriotas que han votado a favor siempre de mantener las Golden Visa aquí.
Por dejarlo claro. ¿Por qué cree que es mejor que esos barrios voten a Más Madrid que a Vox?
Porque Vox nunca ha trabajado para ningún trabajador, ni español, ni ecuatoriano, ni de Cuenca, ni de Madrid. Vox trabaja de forma sistemática para, por ejemplo, mantener todos los incentivos a la especulación inmobiliaria. Vota en contra de la subida del salario mínimo interprofesional, vota en contra de la reforma laboral. Ha sido durante todos estos años el puntal de las políticas liberalizadoras y de alguna manera favorables a los grandes empresarios que ha protagonizado el PP hasta ahora. Y es muy difícil separarse de tus acciones. Tú puedes decir una cosa en Twitter, puedes decir una cosa en Instagram, pero lo importante es lo que haces en la Asamblea de Madrid, en el Ayuntamiento de Madrid. No se han opuesto a un solo pelotazo. Mucho más que las declaraciones de unos y otros, están los hechos. Vox es el felpudo del PP y del bloque rentista de Madrid. Lo que ha hecho es ponerse todo el rato del lado de inmobiliarias y de los grandes tenedores. ¿Que quieren hablar de estos temas? Pues vamos a debatirlo, pero de verdad. Yo me pongo donde haga falta en Orcasitas, en San Diego o en Usera y vamos a hablar de la realidad de los barrios de Madrid y a contraponer las opiniones de los discursos de Vox con sus hechos y sus hechos.
Vox es el felpudo del PP y del bloque rentista de Madrid. Lo que ha hecho es ponerse todo el rato del lado de inmobiliarias y de los grandes tenedores
Unido a esto, hay un temor en sectores amplios de la población, sobre todo en sectores que han sufrido discriminaciones, ante una ola a nivel mundial que cuestiona sus derechos, que incluso los ataca o los vuelve a criminalizar y que los responsabiliza de todos los males de la sociedad. ¿Qué se le puede decir a esa población que está asustada con este fenómeno global? ¿Qué opciones hay de que se les represente de otra manera?
Es innegable y preocupante para mí, como mujer de izquierdas y como madre, la ola reaccionaria que evidentemente existe en este momento en la escala global. Las ideas de la extrema derecha desgraciadamente están de moda en muchos lugares y además están apoyadas y sostenidas con miles de millones de euros. El momento es complicado y hay muchas personas con miedo. El ejemplo de Estados Unidos nos hace temer a todos, porque no es lo que haga Trump como una especie de loco solitario en la Casa Blanca, es exactamente lo que quieren hacer aquí tanto los representantes de Vox como los de la extrema derecha en el resto de Europa. Las redadas contra los migrantes que vemos en las calles de Mineápolis o de cualquier lugar de Estados Unidos son lo que Vox dice que hay que hacer aquí. Hay ocho millones de personas aquí que están en el punto de mira de un posible gobierno del PP y de Vox, porque van a ser el día 1 la prioridad de la extrema derecha.
El reto de la izquierda política, del progresismo, es ser capaces de construir una mayoría entre las personas que tienen ese miedo, pero también muchas personas que lo que esperan no es solo una política de resistencia, sino también de avance. ¿Cuál es la mejor forma de combatir a la extrema derecha? Siendo valientes y yendo más allá, no comprando ni uno de sus marcos y, al contrario, defendiendo vidas dignas para las minorías y para las mayorías. No hay por qué elegir ser una sola cosa. La gran mayoría somos personas complejas, con muchas identidades, que queremos vidas dignas. Y lo que ellos quieren es un mundo estrecho en el que los de siempre sigan gobernando, porque toda la cháchara sobre la clase obrera y sobre las clases trabajadoras al final lo que esconde siempre es lo mismo. ¿Para quién trabaja el Gobierno de Trump? Para los millonarios que quieren reducir salarios mínimos y las condiciones laborales. Es decir, para que los grandes negociantes sigan haciendo negocio. Y ese está siendo el ejemplo autoritario más claro que podemos ver. Pues eso mismo que está haciendo Trump en Estados Unidos es lo que quiere hacer aquí el señor Abascal, con la connivencia de Feijóo y con el entusiasmo de Ayuso.
Con el auge de la extrema derecha parece que ha quedado un poco de lado el ecologismo o las políticas verdes.
Ha sido uno de los principales objetivos de la extrema derecha. Por ejemplo, cuando miras las políticas en la escala europea, la composición y las políticas de la nueva Comisión Europea, muy apoyada en la extrema derecha y en los diputados de extrema derecha, pues van en esta dirección para nuestra desgracia. Se ampliaron, por ejemplo, los plazos en todo lo que tiene que ver con la reducción de las emisiones de gases contaminantes. Una vez más, el discurso va a chocar con la práctica y la realidad. El ecologismo no es una posición intelectual, ni abstracta, ni teórica. Es una urgencia, una realidad de supervivencia. De hecho, quienes dudan menos en estas cuestiones son los jóvenes, que son los que saben que tienen un planeta con unos límites muy claros y sienten la urgencia de hacer algo. La urgencia política es demostrar que no es una cuestión teórica, intelectual o intelectualoide, sino una urgencia física del planeta y de nuestras vidas en él.
Hay muchas medidas que se pueden tomar, no solo para contener sino para hacer nuestra vida mejor. Aquí, en Madrid, en las ciudades, hablamos de las medidas de corte ecologista, de contención, pero también de vivir vidas mejores. Si no hacemos nada en Madrid este verano volverá a haber algunos barrios como San Diego, donde hay cinco grados más que en el norte de la ciudad de Madrid. Si eso no es una urgencia, no sé qué lo es. Hay que hacer algo, porque los colegios no están climatizados y ahora en mayo los niños empiezan a tener ataques de calor. No es una cuestión ni simbólica, ni retórica, ni intelectual, ni lejana. Es del presente más inmediato. Y, además, hay muchas políticas de la escala municipal, por ejemplo, las que tienen que ver con la climatización de los espacios públicos o las que tienen que ver con el agua. En Madrid hace falta más verde y más agua, más fuentes, más piscinas, más sombras, más árboles, más lo contrario de lo que está haciendo el gobierno municipal.
¿Cree que el Gobierno estatal de PSOE y Sumar puede continuar?
Puede y debe. Es una responsabilidad de todos los actores que forman parte de ese Gobierno. Creo que hay quien puede querer abandonarse al pesimismo o al cinismo. Incluso puede que haya quien crea que le va a ir mejor con un gobierno de derechas en un cálculo muy cortito.
Se lo pregunto porque no es solo el temor a que venga la extrema derecha lo que puede mantener el Gobierno. También está la última cita electoral, el caso de Extremadura, en el que la izquierda ha sufrido un golpe. Además, están los casos que han afectado al principal partido del Gobierno. Y es un Ejecutivo que no ha conseguido aprobar ni un solo presupuesto. ¿Es posible seguir así?
Que es un Gobierno con evidentes limitaciones parlamentarias lo sabíamos desde el día 1. Es una mayoría legislativa frágil, pero mejor que otras, porque las composiciones eran las que eran y esta era la mejor de las posibles para que existiera un gobierno que trabajara pensando en la mayoría social del país y no en intereses de unos pocos. Por eso hemos defendido al Gobierno que, dentro de un contexto internacional muy complicado, está haciendo mucho más que otros muchos por gobernar, poniendo en el centro a la mayoría en relación con los salarios, el coste de la vida y también en posiciones políticas internacionales que son, en mi opinión, muy valientes. Hay una mayoría parlamentaria frágil que en algunos casos se mantiene y otros muchos se resquebraja con mucha facilidad.
Aun así, para mí la tarea que está haciendo este Gobierno en esas dificultades es buena, valiente y es mucho mejor de lo que podría ofrecernos uno de PP y Vox. Y eso no significa que haya que mantenerse en el gobierno a cualquier precio. Nosotros hemos sido muy claros cuando el estallido de los casos de corrupción dentro del PSOE hace ya un año y pico. Alguna reflexión tendrá que hacer el PSOE porque los indicios de que sus exdirigentes hayan participado en tramas de corrupción son bastante grandes y graves. Esas tramas no afectan al Gobierno, afectan al PSOE, y no tienen que ver con la acción de ningún Ministerio de los que forman la coalición de Sumar. Y puedo decir algo con orgullo: después de años en política, las fuerzas del cambio municipales, autonómicas y estatales no se han visto salpicadas con un solo caso de corrupción. Desde que en el año 2015 cambiamos la política española y rompimos con el bipartidismo.
La tarea que está haciendo este Gobierno es buena, valiente y es mucho mejor de lo que podría ofrecernos uno de PP y Vox
Las fuerzas de Sumar están en negociaciones para ver cómo lo hacen de cara al nuevo ciclo electoral y para consensuar candidaturas de unidad. ¿Cómo va eso?
Compartimos un gobierno, es decir, que trabajamos cotidianamente las distintas fuerzas políticas. Todos los días compartimos un gobierno que además en el que además intentamos ser punta de lanza de algunos de los mayores avances que se ponen en marcha, porque el PSOE dice que 'no' muchas veces y luego acaba haciendo lo que desde esos Ministerios estamos proponiendo. Es decir, que ese espacio de coordinación existe. Y, como es innegable que la izquierda ha pasado dificultades en España, tenemos muy claro que sobre nosotros hay mucha responsabilidad y muchos ojos puestos. Lo que quiero decir es que lo vamos a hacer y lo vamos a hacer bien. En España, la gente trabajadora necesita esperanzas y certezas. Y nosotros les vamos a devolver hechos, resultados y valentía.
Estamos efectivamente trabajando, conversando, viendo cuáles son esos espacios de consenso. También restañando confianzas políticas. Después de los procesos democráticos que tenemos que hacer en cada organización y después de clarificar, digamos, la propuesta lo que haremos es ofrecer un resultado para que dentro de un año y medio pueda reeditarse este Gobierno de coalición en España. Que nadie tenga duda que las personas que estamos al cargo de las organizaciones políticas somos perfectamente conscientes de que hay mucha responsabilidad a nuestras espaldas. Mucha gente está esperando que lo hagamos bien y que vamos a estar a la altura, como lo estuvimos en 2023, cuando deprisa y corriendo hubo que formar una coalición por la que nadie daba un duro, porque aquí se daba por sentado que el Gobierno se va a perder y nosotros nos pusimos a la orden.
Desde entonces ha habido algunos desmarques, como el de Podemos.
Bueno, es que yo creo que en una coalición o en un espacio político tiene que estar todo aquel que tenga claro que el adversario está mucho más enfrente y mucho menos al lado, que puedes tener algunas diferencias de matiz con un compañero de otra formación política de otro territorio y puedes incluso no estar de acuerdo en un tema en concreto. Ahora, el 95% de tus disparos, de tu trabajo político, de tus ataques, tienen que darse a los que están enfrente, que quieren literalmente deportar a ocho millones de españoles a sus casas. Cuando la prioridad no son esas fuerzas aupadas por la extrema derecha mundial, sino el que está al lado, pues creo que es difícil compartir un espacio político. Dicho lo cual, cada uno tendrá que elegir y demostrar cuál es su lugar.
¿Será Yolanda Díaz la candidata? ¿Cree que debería ser ella la cabeza visible de esa alianza?
Es sin duda la mejor vicepresidenta y ministra de Trabajo que ha habido en este país. Una persona que ha dado muchísimo de sí, que ha puesto en marcha las políticas de las que todo el Gobierno se enorgullece ahora y, por lo tanto, una dirigente a valorar, a tener en cuenta y a querer. Quien va a encabezar el proyecto político es algo que todavía está por decidir y yo entiendo que hay prisas y dudas por el momento electoral. Pero mi posición es que este Gobierno tiene que mantenerse hasta que se convoquen las elecciones generales y hasta ese momento de lo que tenemos que hablar y en lo que tenemos que trabajar es en las políticas públicas. En el caso de los ministros que forman parte de la coalición de los partidos que formamos parte de Sumar nuestra prioridad ahora no es una lista electoral, es torcerle el brazo al PSOE para que las medidas de vivienda tengan que ver con bajar el precio de los alquileres y no con incentivar a los rentistas. Y esa es ahora mi prioridad y esa será nuestra prioridad.
¿Las candidaturas están más claras en Más Madrid? Lo digo también porque ha habido debates sobre si debía ser Manuela Bergerot o Mónica García en el caso de la Comunidad de Madrid. No sé si en el caso del Ayuntamiento está claro.
Pues, por una parte, estamos, como decía antes, centradas en el trabajo político, que no es electoral. El trabajo político es el importante para cuando llega a la cita electoral. El de haber recorrido Madrid, el de conocer a la gente, el de conocerte los barrios, el de trabajar socialmente antes que electoralmente. Y esa es la prioridad mía ahora y de toda la organización. Más adelante, por supuesto, como en todas las ocasiones anteriores, habrá debates, primarias, habrá quien quiera presentarse y quien pueda presentarse. Yo, desde luego, voy a encabezar una candidatura a la Alcaldía de la ciudad de Madrid, donde quiero presentar mi proyecto político y donde quiero no ser la segunda fuerza, no ser la cabeza de la izquierda ni la jefa de la oposición de la izquierda, sino la alcaldesa de Madrid.
Entrevista completa a Rita Maestre:
Vídeo y fotos: Lourdes Jiménez
