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El Gobierno esconde 1,4 millones de parados reales

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El Gobierno presume del «extraordinario momento del mercado laboral» tras la reforma de Yolanda Díaz, pero la realidad es muy distinta. Si tenemos en cuenta que un demandante de trabajo es una persona que se inscribe en los Servicios Públicos de Empleo bien porque lo ha perdido y busca uno nuevo, porque busca un primer empleo, porque teniendo una ocupación busca una mejora de su situación laboral o porque se encuentran en situación de inactividad, aunque mantenga su relación laboral (fijos discontinuos o en ERTE) y les restamos aquellas que están ocupadas «se logra el total de personas registradas y que no están trabajando» –es decir, que no tienen una ocupación, están desempleadas o, simplemente, paradas–. En este contexto, al finalizar el año 2025, las personas en esta situación ascendieron a 3,85 millones, lo que significa que el Gobierno oculta 1,44 millones de personas que no están trabajando y que no se recogen en los 2,4 millones de parados reconocidos como registrados. «Un número, en torno a cuatro millones de parados en España, que parece inamovible al paso de los años y de las reformas laborales».

Así lo constata el «Balance del mercado laboral 2025» elaborado por la Unión Sindical Obrera (USO), que incide en que si se comparan los datos de 2024 con los del último ejercicio, «vemos que, si bien el paro registrado disminuyó en 152.048 personas, el paro real –configurado como el número de personas registradas en el SEPE y que no trabajan– se incrementó en 50.609», una diferencia que se debe a que, «en el denominado paro registrado, no se contabilizan los fijos discontinuos inactivos, los que están afectados por un ERTE, los que tienen una disposición limitada para trabajar, los acogidos al subsidio especial agrario, los denominados otros no ocupados o en cursos de formación y aquellos que demandan un empleo específico».

En concreto, el número de personas denominadas por el Ejecutivo de Pedro Sánchez como «no paradas» contabilizadas en el SEPE en diciembre alcanzó los 1,89 millones y supone el 44% del total de demandantes de empleo. «Se han incrementado con respecto a 2024 en 64.175 personas, mientras que entre los fijos discontinuos en periodo de inactividad no se indica exactamente cuántos son». Pese a ello, USO realiza un cálculo para conocer su número real: «Conocemos el número de los que están en un ERTE y que se agrupan bajo ese epígrafe, por lo que para calcular el número de fijos discontinuos, restamos al total de demandantes de empleo con relación laboral aquellos que se encuentran en un expediente de regulación». De este modo, en diciembre, alcanzaron los 881.808, lo que supone un aumento del 8,32% respecto a 2024.

USO denuncia que el Gobierno «siga manteniendo una metodología que no aporta la claridad y transparencia necesarias para conocer la realidad y poner los medios y remedios para mejorar el alto paro que padecemos desde un buen diagnóstico. La diferencia entre estos dos datos, paro registrado y paro real, o entre ocupados y no parados, nos debería llevar a definir claramente las situaciones de los demandantes de empleo, especialmente la de aquellos que no están ocupados o están inactivos. Si hay personas que no están trabajando y se inscriben en el SEPE para encontrar un empleo y no se las considera como tales, ¿se están poniendo los recursos necesarios para sacarlas de esa situación?», se pregunta este sindicato en el informe.

Pero no solo este análisis arroja datos que ponen en duda las bondades de la reforma laboral de Yolanda Díaz. También se cuestiona que haya servido para mejorar la calidad real del empleo. Los analistas de USO destacan que uno de cada cinco contratos duró el año pasado menos de una semana y un tercio está por debajo de un mes . Para el sindicato, el mercado laboral arroja «otros datos preocupantes» al margen del número de parados reales, como el de la jornada laboral media, que en el tercer trimestre de 2025 fue «la más baja de toda la serie», una situación que no es atribuible a la reducción de la jornada laboral legal, «sino por la media efectiva de los contratos y por el aumento constante de las jornadas parciales».

En este sentido, la jornada fue de 31,4 horas, menos que en 2024 y 2023, y en descenso constante desde las 33 horas de 2009. Para USO, esto supone «un incremento del pluriempleo, necesario para alcanzar un salario completo». El sindicato sostiene que los buenos datos de afiliación a la Seguridad Social «esconden a las personas dadas de alta varias veces al mes o al mismo tiempo en distintos trabajos. Si las horas trabajadas son las mismas, no se crea empleo, se distribuye entre más personas y se reducen los salarios».

El secretario general de USO, Joaquín Pérez, advierte de que «para cada afiliación neta a la Seguridad Social, se han firmado 30 contratos. Pero no nos extraña. La rotación sigue marcando el mercado laboral en nuestro país». Y los números le dan la razón. El 21,5% de los contratos duró menos de una semana; el 34,2%, menos de un mes. «Qué importa que se llamen contratos indefinidos si, sospechosamente, han crecido las bajas voluntarias, tal vez para volver a trabajar el lunes, o hay de pronto tantas personas incompetentes que no superan el período de prueba y se van sin indemnización».

2021 fue el último año antes de la entrada de la última reforma laboral, por lo que s comparamos los contratos realizados aquel año con los de 2025, el conjunto de la contratación ha disminuido en un 25,6%. «Y, si cotejamos 2025 con 2024, esta ha disminuido en un 6,5%», apunta el estudio, que reconoce el cambio «notable incremento de la contratación indefinida», pasando del 10,9% de 2021 al 41,5% de 2025, disminuyendo el contrato temporal de duración indeterminada (obra o servicio), que era el que se realizaba en mayor cuantía. Sin embargo, se ha disparado el porcentaje de contratos temporales de muy corta duración al 20%, mientras que los contratos que más decrecen son los de duración superior a 12 meses. Además, la duración media de los contratos ha caído en ocho días desde 2021, lo que significa «menos contratos y menor duración de estos».

En 2025, uno de cada tres contratos duró menos de un mes; solo el 16% del total de relaciones laborales iniciales fueron indefinidas a tiempo completo; y únicamente el 56,3% de la totalidad de los contratos realizados en el año han sido a jornada completa. Por tanto, «la reforma laboral no ha estabilizado el empleo. Una reforma laboral debe reformar algo de verdad, no solo que cambie nombres o estadísticas de sitio. Además, el paro de larga duración y entre los mayores de 50 años es un riesgo social grave y hay que aplicar medidas para poder reconducirlo», sentencia USO.




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