El
desorden en casa ya no es solo una cuestión estética. La ciencia lleva años advirtiendo de que puede convertirse en un
factor de riesgo para el bienestar mental y físico. Bajo el concepto de
household chaos, la investigación psicológica agrupa elementos como la acumulación de objetos, el ruido constante, la ausencia de rutinas claras y la sensación permanente de no llegar nunca a poner orden. Todo ello conforma un entorno que, según los expertos, influye de forma directa en cómo nos sentimos.
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