Salió la selección española al pabellón Jyske de Herning con la noticia de que ya estaba clasificada para la segunda fase del torneo. La Austria de Iker Romero había ganado a la Serbia de Raúl Fernández y las matemáticas otorgaban el billete a España (26-25). Pero había todavía mucho en juego, como decidir con cuántos puntos se pasaba a esa 'Main round' y, además, imponer su propio camino, ofrecer la mejor versión posible, y aprovechar todos los minutos posibles para que el grupo sume horas de vuelo, de juego, de problemas y soluciones, de cohesión y automatismos. Y se peleó hasta el final, que esto también curte el carácter, pero no se pudieron levantar los problemas defensivos ni el muro...
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