Sinaloaenfrenta uno de los escenarios hídricos más delicados de los últimos años. Con presas en niveles bajos y amplias zonas del estado bajo condiciones de sequía, el próximo ciclo agrícola primavera–verano se perfila como prácticamente inviable, una situación que trasciende lo local y genera preocupación a nivel nacional, al tratarse del principal estado productor de alimentos del país.El geofísico sinaloense Juan Espinoza Luna advirtió que “con los niveles actuales de sequía y el bajo almacenamiento de agua, planear un ciclo primavera–verano no es técnicamente viable sin poner en riesgo el abasto para consumo humano y sin presionar de manera crítica a las presas del estado”.El análisis del especialista se basa en datos del Monitor de Sequía de la Comisión Nacional del Agua y en la disponibilidad real del recurso hídrico en Sinaloa.De acuerdo con la información más reciente, el 72.8 por ciento del territorio nacional presenta algún grado de sequía, desde moderada hasta excepcional. Entre los estados más afectados se encuentran Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Sinaloa, Durango, Zacatecas, Guerrero y Michoacán, entidades que concentran una parte sustancial de la producción agrícola del país.En Sinaloa, la situación es críticaCerca del 50 por ciento del territorio se encuentra bajo sequía moderada, mientras que alrededor del cinco por ciento presenta sequía severa y otro cinco por ciento sequía extrema, en un momento en el que el ciclo agrícola aún no concluye y las presas no muestran una recuperación significativa.Espinoza Luna fue puntual: “Insistir en ciclos agrícolas sin respaldo hídrico suficiente no solo es inviable, es riesgoso, porque acelera el agotamiento de los embalses y deja al estado vulnerable ante una crisis de abastecimiento”.El impacto potencial es mayúsculo. Sinaloa depende casi en su totalidad del agua superficial almacenada y es líder nacional en producción y exportación agrícola. En ciclos normales, el estado siembra más de 600 mil hectáreas de maíz y produce arriba de seis millones de toneladas.En tomate, se cultivan alrededor de 25 mil hectáreas con una producción cercana a 1.2 millones de toneladas, mientras que el chile verde supera las 30 mil hectáreas, con una producción aproximada de 700 mil toneladas.Sin embargo, la sequía ya ha tenido efectos directos. En los últimos años, Sinaloa ha dejado de sembrar entre 100 mil y 200 mil hectáreas agrícolas por falta de agua, siendo el maíz uno de los cultivos más afectados, particularmente en ciclos donde las presas no alcanzaron niveles suficientes para garantizar riegos completos.Y detrás de cada hectárea que no se siembra, hay historias como la de Sofía Cruz Estrada, trabajadora jornalera, originaria de Michoacán que recorre distintos puntos del país a lo largo del año, siguiendo las cosechas, poniendo sus manos y su experiencia al servicio del campo mexicano.MILENIO la acompañó mientras recolecta tomates en Sinaloa, en la región de Guasave; con la voz cansada, pero firme, lo dice claro:“A veces no se fijan en la gente. Cuando suben el precio del producto, no le suben al trabajador. A uno le pagan ocho o diez pesos, y en una semana, matándose, apenas sacas unos tres mil pesos. Eso solo alcanza para lo básico”.Explica que muchos deben pagar renta en dos lugares: donde trabajan y en su pueblo de origen.“Hay que comer aquí, mandar para la renta allá y pagar renta aquí también, y no alcanza”.En su comunidad, dice, el jornal es de apenas 300 pesos diarios.“Por eso la gente sale a trabajar a otros lugares. Aquí, mínimo a diez pesos, ya sacas unos 700 pesos, y ya cuando menos vas saliendo”.Desde el ámbito gubernamental, el gobernador Rubén Rocha Moya reconoció que la situación del campo es hoy el tema más importante en la agenda estatal y nacional.Durante la conferencia semanal realizada en Guasave, señaló que la agricultura de Sinaloa será el principal asunto a tratar con la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, en su próximo encuentro, el cual podría darse el 6 de febrero, en una posible visita presidencial al estado.“El tema no es solo cuánto cuesta producir o si se puede importar más barato. Aquí hablamos de calidad, de infraestructura de riego y, sobre todo, de familias”, expresó el mandatario. Precisó que únicamente en el cultivo de maíz dependen alrededor de 27 mil familias, mientras que el trigo involucra a cerca de 2 mil 500 productores, lo que suma más de 30 mil hogares cuyo sustento económico está directamente ligado al campo sinaloense.Rocha Moya subrayó que Sinaloa es un estado con cultura alimentaria y vocación productiva, que se mantiene de manera constante entre los primeros lugares nacionales en producción de alimentos.“Nosotros tenemos que producir, porque somos un estado de alimentos y porque detrás del campo hay miles de familias que dependen de él”, afirmó.El gobernador destacó además las acciones emprendidas para fortalecer la comercialización agrícola, como la misión comercial a Dubái que permitirá a Sinaloa contar con un stand propio en la Expo Gulfood, así como los apoyos al trigo mediante precios de garantía y las gestiones para la comercialización del maíz, cultivo que reconoció como el de mayor complejidad.El diagnóstico es claro y compartido por especialistas y autoridades: la sequía ha colocado al campo sinaloense en un punto crítico. Sin agua suficiente, no hay ciclo agrícola viable y, sin la producción de Sinaloa, el impacto se refleja en la economía regional, la seguridad alimentaria y el abasto nacional.rdr