Si algo tiene claro el
Athletic es que si quiere llegar a depender de sí mismo en la última jornada de
Champions, tiene que ganar esta noche a la
Atalanta en el
Stadio di Bergamo. Un empate le podría dejar con mayor o menor vida, pero dependiendo del resto. Los leones llegan plagados de bajas, se miden a un equipo con la flecha hacia arriba (ha ganado nueve de los trece partidos desde que
Palladino llegó el banquillo) y encima la historia juega en su contra. La lejana y la cercana.
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