Praga ya vive ambiente de gran noche europea en las horas previas al decisivo partido de Champions League. El centro de la ciudad se ha teñido de azulgrana con la llegada de aficionados del FC Barcelona procedentes de distintos puntos, desde una peña de Teruel hasta estudiantes que se encuentran de Erasmus en la capital checa. Pese al frío, la ilusión se mantiene intacta y el optimismo es mayoritario: los culés comparten sus pronósticos para el encuentro, entre la cautela y la confianza en una victoria contundente.
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