La Guardia Civil pedirá las llamadas entre ADIF y los trenes accidentados
La Guardia Civil pedirá al Ministerio de Transportes las comunicaciones entre el centro de control de ADIF en Atocha (Madrid) y los dos trenes que colisionaron en la tarde del pasado domingo en Adamuz, un municipio de Córdoba. Los investigadores de la Policía Judicial incluirán en sus informes el aviso que el maquinista del Iryo 6189 dio a la central al notar que los últimos coches del convoy habían descarrilado, pero también las llamadas entre la capital y el Alvia 2384, que terminó arrollando al otro vehículo en el kilómetro 318,7 de la línea Madrid-Sevilla. Los agentes pedirán otros datos a la Administradora de Infraestructuras Ferroviarias, como las incidencias dadas por otros maquinistas, los avisos que llegaron al centro de datos o las horas de salidas de los trenes. Todo ello servirá para avanzar en la investigación del accidente que por el momento deja 43 fallecidos.
La investigación judicial ha recaído en el Juzgado de la Sección 2 Civil y de Instrucción de Montoro, un municipio de Córdoba cercano al incidente. La dirigirá una jueza novata, Cristina Pastor, que acaba de dejar la Escuela Judicial, aunque contará con varios refuerzos debido a la complejidad de la misma y a que la causa podría demorarse varios años. La sentencia por el accidente de Angrois, en Santiago de Compostela, se conoció 11 años después.
Desde el primer momento, la Guardia Civil ha estado sobre el terreno. Durante las primeras horas, los trabajos estuvieron enfocados en cortar el tráfico para que las ambulancias pudieran acceder al lugar de los hechos, además de coordinar la asistencia a los heridos y reubicarlos. A las pocas horas, operativos de distintas unidades se desplazaron hasta Adamuz en calidad de Policía Judicial para empezar las pesquisas.
Por el municipio cordobés han pasado distintas unidades, como el Servicio Cinológico, ayudando con perros en tareas de rescate, o el de Criminalística (Secrim), que ha recogido fotos y restos del accidente para poder reconstruir qué ocurrió antes, durante y después del impacto. Para completar la fotografía será crucial la información que desde Transportes entreguen al Instituto Armado.
Por el momento, la principal rama de investigación se centra en la vía. Las imágenes distribuidas estos días muestran un «corte limpio» en el raíl 23117. Es decir, se trata de un trozo que no fue arrasado al descarrilar los últimos tres coches del Iryo y al chocar con el Alvia. Esa brecha provocó marcas en las ruedas del tren italiano que no se salieron de su camino, según confirmó en televisión este miércoles el ministro de Transportes, Óscar Puente.
Los agentes de la Guardia Civil, así como los integrantes de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) que depende del Ministerio, tendrán que revisar las ruedas de otros convoyes que pasaron antes que el Iryo que se desplazaba de Málaga a Madrid. Eso arrojará luz sobre si ese presunto problema en la soldadura del carril afectó a otros vehículos o por si el contrario se acentuó con la actividad del tren descarrilado.
Eso en caso de que el detonante de los dos incidentes fuese la vía. La otra posibilidad es que la razón de los fallecidos y heridos estuviese en el tren de Iryo. Para ello, se están analizando las partes de los bajos de todos los coches. Los agentes están analizando los bastidores, los pivotes, las suspensiones de cada coche, los rodamientos y las ruedas para ver si existe algún elemento que provocase que la parte trasera terminase en la calle contraria del recorrido.
Uno de los elementos clave son los bogeys de cada segmento del tren. Estas son las estructuras independientes que van debajo de cada coche y que tienen dos pares de ruedas. Son clave para que puedan girar sin que se fuercen las llantas ni las vías. El martes, el New York Times publicó que existía uno de estos elementos tirados en un arroyo cercano al choque, a unos 270 metros. Aunque el medio norteamericano se autoasignó el hecho de haber encontrado el elemento del tren desprendido, la Guardia Civil aclaró el asunto.
El Instituto Armado tenía localizada esa pieza desde el pasado lunes a través de sistema de infografía forense 3D que se obtienen de drones. El Equipo Central de Inspecciones Oculares ha realizado la identificación y reseña, pero debido a su volumen y peso, se ha dejado en el lugar del hallazgo. «Es uno de los cientos de evidencias que se están recopilando en el lugar», añadió la Benemérita.
El Centro Integrado de Datos, un organismo que se pone en marcha en catástrofes de este tipo, informó este miércoles que el Secrim de la Guardia Civil ha identificado ya a 41 de las víctimas, por lo que quedarían dos desconocidas. Los operarios encontraron un nuevo cadáver en el lugar del accidente, por lo que ya son 43 los fallecidos. Todos los cuerpos han podido ser documentados gracias a las huellas dactilares, lo que indica que ninguno estaría en un estado de destrucción avanzado. Pese a todo, los agentes han ido recabando estos días restos de ADN de las personas que han denunciado desapariciones de sus allegados por si hubiese hecho falta en algún caso.
Del total de fallecidos trasladados al Instituto de Medicina Legal, 28 se encontraban en el tren Alvia que hacía la ruta entre Madrid y Huelva; seis se encontraban en las vías del Alvia, mientras que otras seis lo hacían en el interior del Iryo que iba hacia Madrid desde Málaga. Tres cuerpos se encontraban entre ambos trenes. Por otra parte, la cifra de denuncias de desapariciones continúa siendo 45 como en el día de ayer. Las denuncias han sido presentadas en las comandancias de Madrid, Málaga, Córdoba, Sevilla y Huelva. Para las autopsias, se han desplazado médicos forenses de distintas provincias andaluzas, mientras que por parte de la Benemérita permanecen 24 agentes en Adamuz.
