El sitio en el que te pone la vida en cada momento es imprevisible. Un plácido viaje de vuelta a casa o en dirección a la ciudad en la que trabajas puede convertirse en un infierno . Una guardia dominical en tu trabajo es por lo común tranquila. Hasta que algo falla y se desencadena una tragedia mayúscula que deja a la sociedad sin palabras y llena de lágrimas, de ausencias y de silencios sin respuesta. Miguel viajaba en la tarde del fatal siniestro desde Andalucía a Madrid en un tren Avlo que circulaba justamente detrás del Iryo que descarriló en Adamuz y que chocó con el Alvia que circulaba en dirección contraria, desde la capital de España hacia Huelva...
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