La película mexicana Bendito Corazón rompió una de las reglas no escritas del cine independiente en México: crecer de forma acelerada en cartelera sin una campaña tradicional de marketing o estrategia publicitaria planificada. La ampliación fue a partir de una reacción directa del público, impulsada principalmente por redes sociales y comunidades religiosas que presionaron para ampliar la exhibición, así lo explica Israel López, director general de CNMG Distribución en entrevista para MILENIO.“Las redes sociales se movieron muy rápido por la aceptación de todos los seguidores del padre (y youtuber) Arturo Cornejo, pero cuando yo tomé la distribución el modelo estaba entre 100 y 150 copias”, cuenta.El plan inicial para el estreno de la cinta fue deliberadamente conservador, pues la película estaba programada para llegar a alrededor de 113 salas en todo el país, que representan cerca de 1.5 por ciento del total de pantallas en México, con énfasis en cines independientes y una presencia limitada en las grandes cadenas.En el caso de Cinemex y Cinépolis, apenas siete complejos habían confirmado funciones en la etapa inicial.Alcanzar posteriormente alrededor de 800 salas implicó una cobertura cercana a 10.5 por ciento de todas las salas de cine del país, un salto extraordinario para una producción independiente.La expectativa era avanzar de forma gradual; sin embargo, incluso antes del estreno comercial, comenzaron a aparecer señales de que el comportamiento del público no sería el habitual para una producción de este tamaño.“Desde ahí nos sorprendió porque llegaron muchos medios, medios que no pensamos que fueran a asistir. Incluso se invitaban medios católicos”, relata López al referirse a una función previa para prensa realizada en Ciudad de México.La respuesta superó lo previsto, la sala estuvo prácticamente llena y, al día siguiente, comenzaron a llegar las primeras propuestas para ampliar el número de pantallas. Cinemex fue el primer exhibidor en mover ficha.“A partir del miércoles en la mañana nos envían una propuesta más agresiva, después empiezan a hacer su labor de promoción y comienzan a invitar a las iglesias, amigos que llevan a sus niños al catecismo. Los están invitando a ver la película. Nos sorprendió a todos”, admite.A pesar de no haberlo anticipado, la distribuidora reaccionó con rapidez, la infraestructura estaba lista para escalar la exhibición y responder a una demanda que crecía casi de forma orgánica.El viernes de esa misma semana llegó otra llamada clave: Cinépolis se sumaba con fuerza.“Nos manda una propuesta de 180 cines. Dijimos: ‘¡Wow!’. Y luego otros 180 de Cinemex”, recuerda López.A partir de ese momento, la dinámica se aceleró. Cines independientes comenzaron a buscar directamente a la distribuidora, mientras el correo institucional de CNMG se llenaba de solicitudes desde distintas regiones de México y del extranjero.En términos de taquilla, la cinta también rompió expectativas, en sus primeros cuatro días de exhibición recaudó 7.7 millones de pesos y atrajo a 126 mil espectadores, y al quinto día, la cifra ya rondaba los 8.7 millones de pesos.“Por el tiempo y por el número de cines que se están sumando, fácilmente México va a recaudar arriba de 30 millones de pesos”, afirma López.Redes sociales y comunidades religiosas, el verdadero motorA diferencia de otros lanzamientos, Bendito Corazón no contó con una inversión fuerte en publicidad, la promoción se concentró, desde el inicio, en redes sociales, aunque incluso ahí el presupuesto fue limitado.“En un inicio simplemente nos abocamos a redes sociales, como generalmente lo hacemos. Subimos nuestras postales, así lo hicimos con otras películas. Esta no tenía un gran presupuesto de distribución ni de promoción”, explica el director.El punto de quiebre fue un mensaje directo al público, ya que el padre Arturo Cornejo, protagonista de la historia y figura con una base sólida de seguidores, publicó un video invitando a las personas a solicitar la película en sus cines locales.El mensaje fue claro y medido, “Les dijo que se acercaran con el gerente del cine y le dijeran: ‘Quiero ver Bendito Corazón’. Que no fueran groseros, no exigieran, simplemente expusieran su necesidad de ver la película”, relata López.El llamado tuvo un impacto inmediato, correos electrónicos, llamadas telefónicas y solicitudes formales comenzaron a llegar a los exhibidores. En redes sociales, las publicaciones relacionadas con la película alcanzaban decenas de miles de interacciones en minutos.“Yo veo la publicación y a los cinco minutos ya tiene 40 mil, 60 mil, y sigue aumentando”, señala.Las imágenes que comenzaron a circular reforzaron la percepción del fenómeno: salas llenas, funciones agotadas, complejos que abrían horarios adicionales y, en algunos casos, más de una sala dedicada a la misma película.“Había cines donde se abrían siete u ocho funciones en una sola pantalla. Luego dos pantallas, cuatro funciones en una y cuatro en otra. No había un solo boleto”, describe.Incluso se documentaron casos de comunidades que rentaron vehículos para trasladarse a ciudades vecinas donde sí se proyectaba la cinta.“Nos mandaron fotos de una van con personas que se movieron de una ciudad a otra porque en la suya no estaba la película”, cuenta.Aunque no existe un reporte oficial completo de taquilla para esos días, el contexto en el que la película llegó a salas deja claro que no tuvo un camino sencillo.Entre el 22 y el 25 de enero de 2026, la película compartió cartelera con producciones internacionales de alto perfil y géneros diversos, como Sin Piedad, un drama de acción reciente; Exterminio: El templo de huesos, secuela de una saga de terror consolidada; Terror en Silent Hill: Regreso al infierno, respaldada por una marca reconocida; y Zootopia 2, que aún mantenía fuerte presencia como opción familiar.A esto se sumaban otras cintas impulsadas por ciclos de nominadas al Oscar y promociones de temporada.En ese escenario, la presencia de Bendito Corazón resultaba atípica: un proyecto mexicano de bajo presupuesto conviviendo —y compitiendo— directamente con franquicias internacionales.Expansión internacionalEl crecimiento no se limitó al mercado mexicano, pues conforme avanzaba el primer fin de semana, comenzaron a llegar solicitudes desde el extranjero. Distribuidores y exhibidores de Estados Unidos, Chile, Colombia, Venezuela y Puerto Rico se pusieron en contacto con CNMG.Algunos acuerdos ya están cerrados, “En este momento ya hay 10 cines en Estados Unidos, en Texas, Arizona, California, Los Ángeles y Portland”, detalla López.Además, la distribuidora activó alianzas previas en Centroamérica, con presencia confirmada en Guatemala, Costa Rica, El Salvador y Panamá. También se mantienen conversaciones para sumar más territorios en Sudamérica.Bendito CorazónEl guion está basado en hechos reales relacionados con la llegada a México de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, durante el siglo pasado, aunque la narrativa es mayoritariamente ficción.“Es prácticamente 95 por ciento ficción. Son dos relatos que se entrelazan y al final el padre es quien da el mensaje”, explica el director.Durante la producción hubo ajustes que fortalecieron la historia y terminaron por convencer al padre Arturo de invertir en la película; a selección del elenco fue uno de los principales retos iniciales, buscando perfiles que conectaran con el tono de la historia.A ello se sumó el desafío de recrear una historia de época con recursos limitados, apoyándose en un equipo local de Los Altos de Jalisco, región donde nació el proyecto y de donde provienen el director, el productor y gran parte del elenco.La respuesta del público ha confirmado que el mensaje trasciende edades, “Es una película familiar. La puede ver desde un niño hasta un adulto mayor. La gente se queda, la recomienda y vuelve”, señala López.