Mucho antes de consolidarse como uno de los grandes nombres de Hollywood,
James Cameron atravesó una etapa inicial marcada por la improvisación, la precariedad y situaciones difíciles de imaginar hoy. Sus primeros trabajos se desarrollaron en el
cine de bajo presupuesto, un entorno donde las normas eran difusas y la supervivencia profesional dependía más de la resistencia que de la ambición artística.
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