El fascismo electoral
El régimen político que surgió de la Revolución Mexicana, tenía la legitimidad de su triunfo en la lucha armada, y de la hegemonía que la fracción triunfante alcanzó con la Constitución de 1917, pero en la medida que sus propios resultados del proyecto de nación y de las acciones de gobierno fueron pariendo nuevos sujetos sociales y que el corporativismo del PRI fue incapaz en su momento de entender la nueva composición de la sociedad y sus nuevos reclamos, así como el agotamiento de un modelo exitoso de desarrollo económico llevó, a que cuando las elecciones de 1976 solo el candidato priista participara y con ese solo hecho se cuestionara su plena legitimidad, lo llevó a que como presidente encomendara a su Secretario de Gobernación, Jesús Reyes Heroles, a iniciar los diálogos con la más amplia representación de actores políticos y sociales para con la voluntad política que el poder estaba ya manifestando con ese acto, se elaborara una profunda reforma político-electoral, misma que fue aprobada en diciembre de 1977.
La reforma política aprobada buscaba abrir el sistema político y dar representación a los nuevos actores políticos existentes en ese momento en la sociedad mexicana, las reglas aprobadas eran para que el poder se disputara civilizada y democráticamente, y esencialmente regulara la participación de los partidos políticos existentes pero no legalizados, como el partido comunista y otros, y abriera la posibilidad de nuevos partidos con representación en la Cámara de Diputados con la fórmula de representación proporcional para llevar la voz de las minorías; los partidos políticos fueron reconocidos constitucionalmente como entidades de interés público, y se les dio acceso a la radio y la televisión para la difusión de sus plataformas políticas.
Esta reforma política le dio cauce legal incluso a las disidencias que algunos grupos después de 1968 optaron por la lucha armada, pero también renovaba la legitimidad del régimen priista, subrayo que esta reforma política fue producto, sí, de las exigencias que había en el ambiente de la sociedad, pero sin duda una gran voluntad política del poder y se logró con un amplio consenso de los actores políticos de la época. La reforma no fue por el régimen para consolidar su poder, ni para construir una autocracia y elaborada de manera unilateral como la que el obradorato pretende hacer, sino al contrario, fue para abrir el régimen a un sistema competitivo, y a la construcción de un sistema de partidos que dio inicio a la larga liberalización política que concluyó con la pérdida de la mayoría por el PRI en la Cámara de Diputados en 1997 y la alternancia en el poder presidencial el año 2000.
En cambio el fascismo electoral es aquel que usando las reglas de la democracia, sus enemigos, los líderes autoritarios, los populistas ahora, están usando para acceder al poder y desde el poder, construir poderes autócratas, sin contrapesos constitucionales, hacer polvo lo que quede de las oposiciones políticas y concentrar el poder, con una gran dosis de propaganda y con el pretexto que sea. Ahora el obradorato usa la cantaleta de que buscan ahorrar dinero y gastar menos en las elecciones. Si no hay dinero público para hacer política partidista el dinero pude venir de los poderes fácticos legales e ilegales, ¿quiere Morena impulsar que la legitimidad de los representantes elegidos sea “blanqueó electoral “, corrompa abiertamente la competencia electoral y con ello minar la legitimidad de los candidatos electos?, en un contexto desde hace años y ejemplos sobran donde se escucha que lo importante es ganar sin saber de dónde proviene el dinero, amén del descarado uso de los programas sociales por parte de Morena en los últimos siete años.
En 1923 los fascistas con Benito Mussolini al frente aprobaron la ley Acerbo que dio un cambio radical a las normas electorales que existían, para permitir una mayoría absoluta al partido fascista, si en las elecciones obtenía al menos 25% de los votos garantizándole tener de manera automática el 66% de los parlamentarios. Lo que buscaron y obtuvieron los fascistas era que Mussolini tuviera un control absoluto de la Cámara de Diputados, convirtiendo una minoría lograda en las urnas en una mayoría aplastante y consolidando la dictadura de Mussolini. No hay que olvidar que los votos que lograban en las urnas estaban “ayudados “ por la violencia y la intimidación de las hordas fascistas. Muchos son los ejemplos en los últimos años de estos mismos mecanismos usados por el crimen organizado en elecciones en México.
Entre 1933 y 1934 Adolfo Hitler con una serie de actos coercitivos contra la oposición y de maniobras legales con la Ley Habilitante que logró que el Presidente Paul von Hindenburg le autorizara después del incendio del Parlamento alemán ( Reichstag), suspendió los derechos de expresión, reunión y de prensa; eliminó el fuero de los parlamentarios, y se prohibió la existencia de los partidos Comunista y Socialdemócrata, otros más desaparecieron por la presión de los paramilitares de Hitler, lo que le permitió cimentar su dictadura . Cuando en 1934 el Presidente Hindenburg falleció, fusionó los cargos de Canciller y presidente para que todo el poder del Estado Alemán estuviera en su persona. La historia que siguió y hasta el final en 1945 es conocida .
Con los gravísimos problemas que nuestro país tiene: una economía estancada, donde en el periodo del obeadorato el crecimiento del PIB según los últimos datos, ha sido de 0.7% en promedio anual; una crónica crisis en el sector salud, la incontrolable violencia e inseguridad nacional, una negociación en puerta del Tratado Comercial con los Estados Unidos con un impredecible Trump, una opacidad en el gasto y obras del sexenio anterior que escurren corrupción por todos lados y muchos etcéteras, pero el régimen tiene como prioridad según se anuncia para el periodo legislativo que inicia , “ su” reforma política que le permita aferrarse al poder. ¿Podremos los ciudadanos frenar esta iniciativa fascista?.
