¿Es legal el voto de inmigrantes en Estados Unidos que denuncia Trump?
Donald Trump ha pedido a los dirigentes del Partido Republicano "nacionalizar" el voto en Estados Unidos y sugirió que varios estados deberían dejar de celebrar sus propias elecciones para frenar posibles irregularidades. El equipo del presidente republicano cree que algunas elecciones están de "plagadas corrupción", por lo que el gobierno debería "intervenir". Detrás de estos planes existe la creencia de que los demócratas hacen todo lo posible para que los inmigrantes sin documentos puedan participar en los comicios de mitad de mandato en noviembre de 2026, las "midterm", donde se renuevan toda la Cámara de Representantes y un tercio del Senado, ambas controladas en la actualidad por el partido republicano.
El presidente mencionó los casos de Detroit, Filadelfia y Atlanta y el trabajo de los agentes encargados del recuento electoral. "Si no pueden contar los votos de forma legal y honesta, entonces alguien más debería hacerse cargo", conminó el mandatario, quien aseguró: "Los republicanos deberían decir: ‘Queremos tomar el control’. Tomar el control de la votación en al menos 15 lugares. Los republicanos deberían nacionalizar las elecciones".
Elon Musk, el multimillonario propietario de X, es una de las voces que lleva tiempo pidiendo un mayor control del censo electoral. Incluso se mostró muy crítico con el Gobierno de Pedro Sánchez tras el anuncio de regularización de los inmigrantes sin papeles que viven en España (unos 800.000 según un estudio de Funcas). Musk se lanzó a por el socialista y aseguró que la verdadera intención de esa medida es facilitar que los inmigrantes no legalizados puedan votar y cambiar el resultado electoral. "España acaba de legalizar a 500.000 inmigrantes ilegales para "derrotar a la ultraderecha". Ya ni siquiera es un secreto. Al legalizar a 500.000 inmigrantes ilegales con el pretexto de derrotar a la ultraderecha, Pedro Sánchez básicamente se está quitando la máscara. Esto es ingeniería electoral", dijo el 29 de enero en X.
Lo cierto es que en Estados Unidos los ciudadanos no estadounidenses no pueden votar en una elección nacional ni estatal. Ni siquiera las personas con la "Green card" (residentes legales) tienen permitido votar en estas elecciones. Así lo establece la Ley de Reforma de la Inmigración Ilegal y Responsabilidad de los Inmigrantes de 1996 so pena de castigo de un año de prisión, multa y deportación.
Según la Constitución, las elecciones se rigen por las leyes de cada uno de sus 50 estados, y por tanto son los funcionarios de cada municipio o condado los que gestionar el recuento en cada uno de los distritos electorales de todo el país. Antes de cada elección, las autoridades estatales ponen a disposición del público un formulario para que cada persona confirme que es ciudadano estadounidense. En muchos casos, estos registros de votantes se cruzan con los ficheros de las agencias federales y de inmigración. Mentir es una opción, pero el precio a pagar es muy alto, dicen los expertos electorales. Alguien sin papeles no acude a votar sabiendo que si es detectado le van a identificar y echar del país.
Los republicanos quieren aprobar una ley (conocida como la ley SAVE) en el Congreso para exigir una prueba de ciudadanía para que los votantes se inscriban en las elecciones federales presentando un pasaporte o un certificado de nacimiento, de tal manera que se pueda elaborar un archivo nacional de votantes. Los demócratas creen que de salir adelante esta medida se complicaría el registro de votantes para los ciudadanos estadounidenses, ya que la mitad de los estadounidense -según datos del Departamento de Estado- no tiene el pasaporte en regla. De momento, el Departamento de Justicia está exigiendo que varios estados entreguen sus registros electorales.
Las elecciones legislativas del próximo noviembre serán la gran prueba de fuego de la gestión de Trump. Tradicionalmente, el partido del presidente suele salir derrotado perdiendo escaños o el control de una de las dos cámaras. Trump ha alertado a los suyos del riesgo de involución en las "midterm" tras cosechar varias derrotas en elecciones locales en los últimos meses. Actualmente, los republicanos tienen 218 escaños frente a 214 en la Cámara de Representantes; en el Senado también dominan con 53 senadores frente a 45 demócratas.
