El mundo se adentra en una etapa sin límites nucleares
El último gran acuerdo para el control de las armas nucleares ha llegado a su fin. Hoy el Nuevo START, firmado en 2010 por Estados Unidos y Rusia con el objetivo de asegurar la limitación y supervisión de los arsenales estratégicos de ambas potencias, ha expirado abriendo la puerta a un horizonte de incertidumbre sobre la proliferación nuclear y el miedo a una nueva carrera armamentística, en un contexto internacional cada vez más convulso.
El también conocido como START III, al ser el tercero de estas características alcanzado desde la Guerra Fría, fue refrendado por Barack Obama y Dmitri Medvédev, entrando en vigor el 5 de febrero de 2011. Ambas potencias -que concentran cerca del 90% del arsenal nuclear mundial- dispusieron de un plazo de siete años para cumplir los límites centrales del tratado, que fija un máximo de 700 sistemas estratégicos desplegados, 1.550 ojivas nucleares y 800 lanzadores, incluidos los no desplegados. Cifras que ambos países deberían respetar mientras permaneciera en vigor. Asimismo, el START III contemplaba mecanismos de verificación mutua, como inspecciones in situ e intercambio de datos, algo clave para la confianza estratégica.
El tratado fue concebido inicialmente con una vigencia de diez años, pero EE UU bajo la Administración de Joe Biden y la Federación Rusa acordaron en 2021 una prórroga de cinco años, que es el plazo que se agota ahora. Pese a los esfuerzos, su aplicación efectiva ya se ha visto erosionada en los últimos años. En el contexto de la guerra de Ucrania, el presidente ruso anunció la suspensión parcial de su participación, al impedir las inspecciones estadounidenses en sus instalaciones nucleares, una decisión que el Departamento de Estado de EE UU calificó como "lamentable e irresponsable".
China, tercera potencia nuclear mundial
Esto no ha evitado que el presidente ruso, Vladimir Putin, propusiera hace unos meses a Washington prolongar un año más el tratado: "Rusia está dispuesta después del 5 de febrero de 2026 a seguir durante un año ateniéndose a las limitaciones completadas por el START III", aseguró en septiembre durante una reunión del Consejo de Seguridad de Rusia. No obstante, condicionó su adhesión a la postura final de EE UU, cuyo presidente parece tener sus reservas.
Donald Trump se ha mostrado en varias ocasiones a favor del espíritu del acuerdo, pero en la práctica ha permitido su expiración. Un gesto que estaría vinculado con su intención de lograr un pacto en el que también se incluya a China. El gigante asiático ya se perfila como tercera potencia nuclear del mundo, al contar con más de 600 ojivas nucleares. Un arsenal que sigue creciendo.
Como recoge EFE, en un seminario en línea celebrado el martes por el Instituto Stimson, el director del Instituto de Economía Mundial y Relaciones Internacionales de la Academia Rusa de Ciencias, Fiodor Voitoloski, mostró su escepticismo sobre la posibilidad de incluir a Pekín en un acuerdo de estas características: "El potencial nuclear estratégico chino se está desarrollando, y (Pekín) no tiene ningún interés en que se impongan limitaciones a su desarrollo ni en lo que respecta a los sistemas de lanzamiento ni a las ojivas nucleares", explicó. Una postura que también es respaldada por Moscú, y que China basa en el tamaño de su arsenal, diez veces menor que el de EE UU y Rusia, que cuentan con 5459 y 5277 ojivas nucleares respectivamente.
El miércoles, en la víspera de la expiración del START III, Vladimir Putin y el presidente chino Xi Jinping abordaron la cooperación estratégica entre sus países durante una videoconferencia. Durante la misma Putin defendió que "en el marco de las crecientes turbulencias en el mundo, la cooperación en política exterior entre Moscú y Pekín sigue siendo un importante factor estabilizador". Xi por su parte, se mostró dispuesto a hablar con el jefe del Kremlin de "asuntos estratégicos".
La expiración del Nuevo START preocupa a nivel internacional. Diversos analistas apuntan a que más allá de derivar en una nueva carrera armamentística, su ausencia podría generar más inestabilidad global, y aumentar el riesgo nuclear. Una proyección con la que los propios firmantes del pacto original coinciden. El expresidente ruso, Dmitri Medvéved, instó a la renovación de lo que califica como símbolo de confianza entre Washington y Moscú. "No quiero decir que esto signifique inmediatamente una catástrofe y una guerra nuclear, pero debería alertar a todo el mundo. El reloj que está corriendo, en este caso, sin duda volverá a acelerarse", aseguró. En este sentido, el también expresidente Barack Obama advirtió el lunes que "sería un sinsentido acabar con décadas de diplomacia".
