Al abandonar el tesoro de la filosofía perenne, la Iglesia católica se ha convertido en una frágil barca a merced de las ideologías. Y las jerarquías eclesiásticas se han puesto a hablar por boca de ganso, incurriendo en buenismos ruborizantes las más de las veces, otras veces repitiendo como loritos consignas sistémicas con un inane rebozo evangélico; y no faltan incluso, las ocasiones en que, con sus delicuescencias bienintencionadas, pueden hacer el caldo gordo a intereses malignos. Ha ocurrido así recientemente, cuando los obispos han celebrado que el doctor Sánchez y sus mariachis anuncien una regularización masiva de inmigrantes, siguiendo los dictados de la plutocracia, confundiéndolo con «un acto de justicia social» . Y es que lo primero que uno...
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