Dmitri Poliakov, general del GRU, la inteligencia militar soviética, desapareció en 1986 como si «se le hubiera tragado la tierra», según la CIA. Años después, se supo que fue detenido y ejecutado en Moscú por alta traición. Se le acusaba de haber pasado secretos militares a Washington. Oleg Penkovski, otro alto oficial del GRU, había corrido todavía peor suerte en 1963 cuando fue atado a una tabla e introducido lentamente en un horno crematorio. Había espiado para el MI6 británico. Ayer un individuo disparó en Moscú contra el general Vladimir Alekseyev y huyó sin ser detenido. Era el número dos del GRU, el hombre que había planificado la invasión de Ucrania y el interlocutor de Putin con Prigozhin, oligarca caído...
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