Francia y Canadá abrieron este viernes sus respectivos consulados en Groenlandia. Aunque habían tomado esta decisión hacía meses, estas aperturas coinciden con la tensión diplomática de las últimas semanas entre Europa y Estados Unidos por las veleidades de Donald Trump sobre la región autónoma danesa del Ártico . Representa en ambos casos un claro mensaje de apoyo hacia Dinamarca, confrontada desde hace meses a las amenazas trumpianas de anexionar la vasta península. Después de que el presidente estadounidense dijera en Davos que no desea utilizar la fuerza para ello, las autoridades danesas y groenlandesas están inmersas en unas difíciles negociaciones con Washington. La apertura del consulado de Francia en la capital groenlandesa Nuuk contiene «un mensaje político» , reconoció la semana pasada Jean-Noël Barrot, ministro galo de Asuntos Exteriores. A pesar de ello, la inauguración ha sido más que austera. La diplomacia francesa aún no dispone de oficinas en Groenlandia, por lo que la apertura consiste en realidad que el flamante cónsul , Jean-Noël Poirier , asume oficialmente su cargo y sus misiones. «He llegado con un mandato claro de escuchar lo que los groenlandeses quieren decir sobre el futuro de su país», declaró este viernes durante una entrevista radiofónica para France Inter, la emisora más escuchada en el país vecino. El presidente francés, Emmanuel Macron, ya había anunciado en junio del año pasado la apertura del consulado en Nuuk. En el caso canadiense, el anuncio se remonta a finales de 2024. En ambos casos, sin embargo, ha coincidido con las amenazas de Trump y su entorno sobre Groenlandia, especialmente vehementes tras el bombardeo estadounidense en Caracas del 3 de enero. Tanto Macron como el primer ministro canadiense, Mark Carney, —su país también está en el punto de mira de la retórica imperialista trumpista— han sido dos de los dirigentes más críticos con la agresividad de Washington. Con la apertura del consulado, Francia se convierte en el primer país de la Unión Europea en disponer de presencia consular en el territorio autónomo danés, con poco más de 56.000 habitantes . Islandia (en 2013), Estados Unidos (2020) y la Comisión Europea (2024) ya habían abierto sus respectivas representaciones en los últimos años. Teniendo en cuenta que en el censo de Groenlandia apenas hay ocho franceses, las principales funciones del cónsul serán «misiones políticas, de influencia y de relaciones con las autoridades locales», indicó el Quai d'Orsay. También deberá apoyar a un grupo de científicos galos que viaja cada año a la península ártica. París ha elegido para esta tarea a un diplomático experimentado, aunque sin conocimientos específicos sobre el Polo Norte. Antes de su llegada a Nuuk, Poirier había ejercido como embajador en Vietnam entre 2012 y 2016, luego efectuó una misión de refuerzo en Trípoli (Libia) y desde septiembre encabezó la delegación francesa en Naciones Unidas, en Nueva York. Su designación evidencia el interés de Francia por este territorio con un peso creciente a nivel geopolítico. Y que ha puesto en jaque las relaciones transatlánticas.