Había avisado
Simeone, en la previa que el
Betis era un equipo herido. Necesariamente, tras encajar cinco goles y ser eliminado de la
Copa del Rey Mapfre, el equipo de
Manuel Pellegrini aprendió la lección. Y cambió por completo el planteamiento para llevarse la victoria del coliseo de
San Blas, con un golazo de
Antony en la primera mitad.. Si el cuadro andaluz era irreconocible respecto al de hace unos pocos días, tampoco hubo ni rastro del
Atlético que tocaba y se movía en
La Cartuja, que daba alternativas a los compañeros, para que el
Betis persiguiese sombras y no llegase nunca a los balones. En el
Metropolitano, un
Betis más inteligente, había desconectado las virtudes de los rojiblancos y potenciado las suyas propias.
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