Un sueño roto. Cuando el velocista Michael Johnson, héroe de los Juegos de Atlanta , anunció su nueva liga de atletismo, se respiraba un aire revolucionario, nuevas ideas, mucho dinero en juego y una promesa de espectáculo con aroma estadounidense. Un año después, el formidable atleta tejano, en bancarrota, se enfrenta a una deuda de más de 40 millones de dólares y hay un centenar de atletas a los que debe elevadas cantidades de dinero. La bautizada como Grand Slam Track , que se anunciaba como una revolución para elevar el deporte rey a nuevas cotas –con premios de seis cifras y un formato de élite– ha terminado en un lodazal de deudas, quiebras y promesas incumplidas. ¿Cómo un proyecto...
Ver Más