Golpe judicial al animalismo en México
No todas las batallas por la tauromaquia se libran en la plaza. Algunas, como la que se ha ganado esta semana en México, se dan en los salones solemnes de los tribunales. La Suprema Corte de Justicia de la Nación ha resuelto —por mayoría— que el reglamento que prohibía los toros en el municipio de Tepic desde mayo de 2022 carecía de sustento constitucional. Con seis votos a favor y tres en contra, la decisión se convierte en una buena noticia para el México taurino, que vuelve a respirar en uno de los frentes donde se había impuesto el veto.
Lo relevante no es solo el levantamiento de una prohibición concreta, sino el criterio jurídico que la acompaña. La Corte ha señalado que los municipios no pueden contradecir el marco legal estatal con regulaciones absolutas que vulneren el principio de jerarquía normativa. En otras palabras: la tauromaquia, allí donde es permitida por ley, no puede ser eliminada por vía reglamentaria, como se pretendía en Tepic.
Este razonamiento jurídico tiene implicaciones que superan con creces los límites de Nayarit. En estados como Querétaro, Chihuahua o Baja California, donde se han impulsado ordenanzas similares, el fallo sienta un precedente que podría abrir la puerta a la recuperación de los espectáculos taurinos. Las asociaciones defensoras de estas expresiones ya lo han interpretado como una victoria extendible, un camino para resistir lo que algunos consideran una ofensiva ideológica antes que una defensa equilibrada del bienestar animal.
La impugnación del artículo 19 del Reglamento de Bienestar Animal del municipio de Tepic no nació en el mundo del toro, sino en el de las peleas de gallos. Fue la Comisión Mexicana de Promoción Gallística la que llevó el caso ante la justicia, tras ver rechazado su amparo en primera instancia. El proceso escaló hasta el máximo tribunal del país, donde se evaluó su impacto no solo sobre esa actividad, sino sobre otros espectáculos populares que involucran animales.
La ministra Yasmín Esquivel Mossa fue quien firmó el proyecto de sentencia. Su planteamiento, finalmente respaldado por la mayoría del pleno, no entra en el debate emocional o ético, sino que se enfoca en la legalidad formal del acto impugnado. Una perspectiva técnica que, sin embargo, tiene consecuencias culturales de largo alcance.
En tiempos donde la tauromaquia enfrenta ataques institucionales más que sociales, este tipo de decisiones judiciales refuerzan el marco de defensa jurídica en el que aún puede sostenerse esta expresión cultural. El ruedo de Tepic volverá a llenarse de arena, toros y público. Pero también se ha marcado un derrotero legal que puede ser decisivo en la lucha por preservar la pluralidad cultural de México.
