Patagonia desafía a España ¿Un aceite argentino conquista “la Meca” del olivo?
En el corazón de Vaca Muerta —un territorio más asociado con la energía que con la agricultura— un proyecto rural ha logrado producir aceite de oliva con atributos tan valorados que ha conseguido acceso al exigente mercado español.
Servicios Neuquinos (SeNeu), la empresa detrás de esta iniciativa, comenzó su experiencia olivícola con apenas 1,2 hectáreas en 2009. A partir de ese ensayo inicial, fue ampliando su escala hasta alcanzar unas 80 hectáreas de olivo plantadas con variedades como Arbequina, Arbosana y Picual.
Un entorno poco convencional para el olivo
El área donde se encuentra el olivar se caracteriza por su aridez, vientos frecuentes y heladas, condiciones que están lejos de los climas mediterráneos clásicos asociados al cultivo del olivo. Sin embargo, esta combinación de factores climáticos y un manejo agronómico intensivo ha permitido rendimientos notables, con promedios que superan los tradicionales en otras regiones de Argentina.
La empresa aplica técnicas de conducción súper intensiva en espaldera, optimizando la densidad de plantación y facilitando la cosecha mecánica. Estas prácticas, junto con controles nutricionales precisos, han dado como resultado aceitunas vigorosas y un aceite de calidad estable y consistente.
Calidad que abre puertas en España
El principal logro del proyecto reside en la exportación de aceite de oliva extravirgen a España, considerado uno de los mercados más exigentes y uno de los centros de producción más importantes del mundo. Desde la empresa ilustran la proeza con una frase llamativa: es “como venderles chocolates a los suizos”.
Este símil alude a la dificultad de introducir un producto agrícola extranjero en un país que no solo produce grandes cantidades de aceite de oliva, sino que también tiene una tradición arraigada en su consumo y elaboración.
Según explican los responsables del proyecto, la calidad del aceite patagónico radica en sus altos niveles de polifenoles y su estabilidad, atributos organolépticos y funcionales que lo hacen atractivo incluso para mezclas con aceites locales en España.
Peso de la exportación en la producción
Alrededor del 40% de la producción de aceite de SeNeu tiene como destino el mercado español. El resto se comercializa en el mercado interno argentino, con presencia en provincias como Mendoza y otras regiones del país.
Este volumen exportado, aunque no masivo, refleja un avance significativo para una región no tradicional en la olivicultura global. La aceptación en un mercado exigente sugiere que estos aceites patagónicos tienen atributos apreciados por compradores sofisticados.
¿Qué implica para el sector argentino?
La apertura de mercados como el español puede tener efectos positivos en términos de visibilidad de los productos agroindustriales argentinos más allá de los nichos tradicionales. Para los productores regionales, la conformación de una oferta de aceitunas y aceite de oliva con calidad exportable podría traducirse en mayores oportunidades comerciales en Europa y otros destinos.
A la vez, este caso pone en evidencia cómo factores ambientales adversos, cuando se combinan con conocimiento técnico y prácticas agronómicas ajustadas, pueden resultar en ventajas competitivas frente a zonas históricamente consideradas como “ideales” para ciertos cultivos.
Un camino hacia la diferenciación
El aceite de oliva de SeNeu se distingue no solo por las cifras de rendimiento, sino también por sus características químicas y organolépticas que justifican su posicionamiento en segmentos de mercado exigentes. El alto contenido de polifenoles y ácido oleico contribuye a la estabilidad y al perfil nutritivo del producto, alineándose con tendencias globales de consumo orientadas hacia aceites de alta calidad y beneficios para la salud.
Aunque la decisión de comercializar directamente con marca propia fue breve, la experiencia consolidó la estrategia de especialización y venta a granel a compradores que valoran estos atributos diferenciadores.
En un entorno global donde los productores tradicionales de aceite de oliva dominan el mercado, esta historia de la Patagonia argentina ofrece una lección sobre la capacidad de actores periféricos para abrirse paso en nichos exigentes, desafiando supuestos y ampliando el mapa de la olivicultura de alta calidad.
