De viajar en Tica Bus a llenar escenarios: La historia de amor entre Señor Loop y Costa Rica
Los panameños de Señor Loop tienen en Costa Rica un segundo hogar. Desde los inicios de la banda, en nuestro país, encontraron un público que los quiere y que ha crecido a lo largo de los años; por lo que un concierto de la agrupación en suelo tico siempre es un suceso que sus fans aplauden y ellos, como artistas, agradecen.
Así será este viernes 13 de febrero cuando los canaleros vuelvan a un escenario costarricense, esta vez con un concierto especial que repasará de principio a fin su icónico disco Vikorg.
La cita es en el espacio cultural Mercadito, en San José, un lugar íntimo que se presta a la perfección para saborear cada nota de este álbum que es una rareza sabrosa de ritmos, sonidos y colores.
Vikorg es un disco sólido y conceptual que destaca por su sonido denso, experimental y emocional que combina el rock alternativo con la psicodelia; pautas que han consolidado a Señor Loop como una de las influencias más importantes del área en géneros underground.
De cara al concierto, Lilo, su vocalista, habló en entrevista con La Nación para abordar cómo será el espectáculo y de paso recordar la relación que mantienen con los ticos.
Antes de pasar a la charla, cabe destacar que el show es apto para mayores de 18 años y que quedan pocas entradas a la venta en el sitio latiqueteracr.com. Además, como invitado especial, el costarricense Arturo Pardo será el encargado de abrir la velada que se inicia a las 6 p. m.
A continuación, un extracto de la entrevista.
—Señor Loop tiene una historia muy rica con Costa Rica, ¿qué recuerdos o sensaciones les vienen a la cabeza cuando saben que vuelven a tocar aquí?
—Se ha fortalecido la relación y nosotros gracias a ella. No estaríamos en la misma situación si no fuese por Costa Rica, pues fue como un soporte psicológico para nosotros cuando estábamos comenzando.
“Nuestros primeros conciertos allá fueron muy humildes, ni siquiera teníamos a toda la banda porque algunos tenían que quedarse trabajando. Estoy hablando de 25 años atrás cuando empezamos a ir a Costa Rica en Tica Bus. Todo se transformó en un público activo nuestro”.
—Tocar Vikorg en concierto debe de ser complicado porque es un disco muy conceptual, muy emocional...
—En el caso de Vikorg, muchas de estas canciones se volvieron parte de nuestro repertorio habitual, pero en ese repertorio hay tiempo para otras canciones. Pero lo mejor de retomar discos enteros así, es que de repente te comunicas con la gente que estaba contigo en ese momento, justo en el momento en que estabas haciendo el disco. Es muy rico tocar las canciones que nunca interpretamos.
—No es fácil consolidarse en la escena con una identidad como la de Señor Loop, que no se deja llevar por la corriente. ¿Cómo se ha logrado eso?
—Nuestra longevidad se debe mucho a estar desconectados bastante de tendencias o de referencias específicas que seguir. Siempre fuimos como bastante eclécticos, no sé si es la palabra indicada, pero nos gusta jugar con un montón de géneros y saltar de una cosa a la otra. Somos un grupo de rock, en teoría, pero no tocamos rock; a veces sí, pero es muy enredado.
—Con eso se puede pasar a otro lado y conquistar por herencia y por conocimiento a nuevas generaciones...
—Sí, cada disco fue adquiriendo nuevas generaciones, lo vemos en el público. Estamos increíblemente agradecidos con ellos, con los jóvenes que nos inyectan esas ganas de todavía ser originales y mantenernos fieles a nuestros sentimientos.
