Cuando Juan López García se calzó por primera vez unas zapatillas para salir a correr, tenía 66 años y acababa de jubilarse. No buscaba récords ni titulares. Solo quería mantenerse activo. Dieciséis años después, a los 82, su nombre aparece vinculado a estudios científicos y campeonatos internacionales, ya que ha logrado batir récords mundiales con un cuerpo digno de estudio, literalmente.
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