Добавить новость
ru24.net
World News in Spanish
Февраль
2026
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28

Europa, Alicia y Caperucita

0

Isabel Schnabel, alemana, miembro del Comité Ejecutivo del Banco Central Europeo (BCE), que difícilmente sucederá a Christine Lagarde en la presidencia de la institución, acaba de decir que «vivimos en un periodo de transformación radical».

Lo hizo en la Viena de Zweig (1881-1942), Popper (1902-1994) y Wittgenstein (1889-1952) –«de lo que no se puede hablar, hay que callar»–, durante una conferencia en memoria de Eugen von Böhm-Bawerk (1851-1914), discípulo de Carl Menger (1840-1921), y figura destacada de la Escuela Austríaca de Economía.

Schnabel, una de las personas más poderosas de la Unión Europea porque comparte el poder de crear y destruir dinero, también añadió que «el progreso tecnológico se acelera junto con profundos cambios geopolíticos, reescribiendo las reglas que han regido el crecimiento, el comercio y la seguridad globales durante años».

Schnabel también cree que «Europa destaca en el mundo por su calidad de vida, construida sobre sólidas bases económicas, sociales e institucionales». Sin embargo, todo ocurre en ese escenario de «transformación radical». Nadie lo hubiera imaginado hace diez o doce años, pero ahora hay un sur «próspero», que ha pasado de tener economías en crisis a ser «líderes en crecimiento». Al mismo tiempo, hay una «Alemania estancada» y «el modelo de negocio orientado a la exportación ya no es viable en un mundo fragmentado».

La España sanchista y la que quiere dejar de serlo, no sin evocaciones machadianas –«hay un español que quiere vivir y a vivir empieza»– no puede sustraerse a la realidad europea, la que le ha dado la mayor prosperidad, digan lo que digan los antisistemas, desde Santiago Abascal a Ione Belarra o Irene Montero, con Pablo Iglesias en la trastienda.

Los trágicos accidentes ferroviarios, la sucesión de elecciones autonómicas y los mil y un problemas del gobierno cojo de Pedro Sánchez son como los árboles que ocultan el bosque. Más allá del día a día interno, de las miserias particulares, hay asuntos más capitales de los que también depende el bienestar, un asunto en el que, lo asuman o no, «los indepes» pueden ser un incordio, pero también son irrelevantes, con permiso de Puigdemont, Junqueras, Pradales y Aitor Esteban. También de Gabriel Rufián, que tiene más olfato, aunque es muy probable que no le sirva más que para sobrevivir, que ya es mucho.

La situación económica de la Unión Europea (UE) es mejor de lo que nadie imaginaba hace unos años, y en ese escenario destaca España. Eso sí, sin olvidar el matiz de que mientras el PIB se destaca en cabeza, la renta per cápita española destaca, pero por abajo.

La UE, no obstante, encara el reto doble de la amenaza –real– de la Rusia de Putin y el desamor de los Estados Unidos de Trump. Europa, aseguran algunos líderes, muy preocupados con la situación, «ha vivido y vive en el país de las maravillas de Alicia, pero va a despertar en medio del cuento de Caperucita y el lobo feroz».

En España parece quedar muy lejos, pero en el centro y el norte de la Unión Europea, y hay que tenerlo en cuenta, existe una psicosis y una obsesión sobre la amenaza rusa. Para muchos y, por supuesto, para la Alemania del canciller Merz, que también tiene el problema de la extrema derecha más inquietante de la zona, «Rusia es el gran enemigo, combinado con la política de Trump», explica un veterano diplomático comunitario que también conoció los tiempos de la «guerra fría».

La Unión Europea (UE), «paraíso» –siempre hasta cierto punto, pero no hay nada mejor– del Estado del Bienestar, con todos sus matices, tiene que apechugar en el futuro inmediato con riesgos notables.

La amenaza rusa, aunque en España se perciba lejana, es real y está muy presente al norte del Rin. Europa, tras la defección de los Estados Unidos trumpistas, está obligada a gastar, con cierta rapidez, más en defensa.

Al mismo tiempo va a tener que apoyar más a la Ucrania de Zelensky. Ahora mismo, en los pasillos de la Comisión Europea que, preside Ursula von der Leyen, lo tienen muy claro: «El ejército europeo –por el momento– es el ejército ucraniano.»

Son momentos complicados, en una encrucijada histórica en la que se perfila, porque quizá no haya otra alternativa, una Unión Europea de dos velocidades. Es un asunto político, que tendrá sobre todo efectos económicos. Puede no gustar a los antisistemas españoles, ya sean "cañis", "indepes" o "comunistoides" de última generación, pero España no puede perder ese tren de la primera velocidad como otras veces. Hay demasiado en juego, porque no podemos olvidar que «vivimos un periodo de transformación radical», como ha explicado con nitidez Isabel Schnabel.




Moscow.media
Частные объявления сегодня





Rss.plus
















Музыкальные новости




























Спорт в России и мире

Новости спорта


Новости тенниса